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Clima
Energizar... Por: Jaime Claudio Pérez García Jaime Claudio Pérez GarcíaMiércoles, 3 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

Con todo lo que nos ha sucedido últimamente: la pandemia, crisis económica, frío extremo, cortes de suministro de gas, electricidad y agua, pérdida de empleos y caída de ingresos, teorías de conspiración, rumores catastrofistas, amenazas ciertas y supuestas, y dirigentes soberbios e ignorantes. La energía como condición del desarrollo económico, ocupa un lugar importante en la esperada recuperación del avance sostenido.

En realidad son de baja eficiencia y bajo rendimiento las llamadas energías "limpias y renovables" que producen el sol, el aire, las mareas, y las baterías. Todas las fuentes de energía tienen sus limitaciones. Para el caso de los aerogeneradores, la máxima conversión posible a electricidad es del 60%, hoy se obtiene un 46 por ciento. Para los paneles fotovoltaicos es de 33%, hoy se obtiene un 26 por ciento. Y para fabricar baterías que pudieran almacenar las necesidades de un día de EUA, se requerirían unos 500 años. Para estos casos ya están próximos sus límites de eficiencia pues hoy, tras 20 años de operar con altos costos y grandes subsidios, solo el 3% de la energía que se consume proviene de fuentes renovables. Además los materiales necesarios para construir sus estructuras, como el acero, concreto, plástico, aluminio, cables, vidrio y minerales; son materiales no renovables que consumen mucha energía para su extracción, producción y transporte.

Se estima que la vida útil de esas estructuras ronda los 20 años, por lo que en el futuro se producirán grandes cantidades de basura difícil de reciclar y de alto impacto al medio ambiente. Entonces, estos sistemas para producir energía solo podrán en el futuro cubrir una mínima parte de la demanda esperada, ya que son realmente eficientes o sustentables. Además de sus muchas limitaciones, los rendimientos económicos de inversiones en energías limpias podrían llegar hasta la década del 2030. Y aunque sí son convenientes para casos específicos: una casa o edificio, una planta industrial o un sector de una ciudad en condiciones de lejanía, altos costos o difícil conexión a las redes, no son una solución global viable.

Hoy la única energía eficiente, renovable y limpia es la producida por el hidrógeno, que extraído por electrólisis del agua, carbón o gas natural, está en etapas de pruebas y revisión de costos. Y para pensar en sustituir a los combustibles fósiles como fuente de energía, habrá que esperar el inicio del consumo masivo del hidrógeno.

Hay una mayor preocupación por el deterioro ambiental, pero no se aprecian refuerzos o resultados notables. Algunas de las grandes petroleras mundiales están buscando nuevos usos para el dióxido de carbono; para fortalecer el concreto o fabricar fibra de carbono, también experimentan con algas para producir combustibles, o intentan la captura y el confinamiento del carbono. Las grandes navieras están iniciando el uso de biocombustibles en sus buques, altamente contaminantes. 

Es impresionante el valor de mercado de la empresa Tesla, que muestra la euforia desatada por las energías verdes, hoy las ventas de vehículos eléctricos en EUA son el 2% del total, y se espera suba a un 10% para 2025.

La cuestionada contrarreforma eléctrica en México para producir energía intenta usar el combustóleo sobrante de los procesos de refinación, y que sabemos es sucio y peligroso para la salud, pero ya no hay dónde almacenarlo. Aquí la pregunta es ¿qué hacemos con él?

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