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El pueblo está feliz, feliz, feliz...Martes, 10 de Septiembre de 2019 00:13 a.m.

El pasado 19 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador nos dio un adelanto de lo que diría en su primer-tercer informe de gobierno " Lo voy a decir, se los adelanto. En mi informe el pueblo está feliz. Feliz, feliz, feliz; hay un ambiente de felicidad". Y luego, bueno la historia ya se conoce, alguien pide explicaciones e inmediatamente se da la respuesta: lo demostraré con los datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (Inegi).

Pero, ¿dice el Inegi que el pueblo de México está feliz, feliz, feliz? ¿Se puede asociar la felicidad de un pueblo al desempeño de un gobierno?

La encuesta referida es en realidad el "Modulo de Bienestar Auto Reportado" o como originalmente se le llamó: "Bienestar Subjetivo", ¿pero de qué se trata?

La medición del bienestar subjetivo surge a partir del Informe Stiglitz–Sen-Fitoussi (2009) encargado por el gobierno francés y en el que se concluye que el Producto Interno Bruto (PIB) es el mejor agregado macroeconómico para medir el nivel de actividad de los países, pero resulta insuficiente o inadecuado como indicador de bienestar; a partir de ese ahí se promueve el concepto de "Medición del Progreso de las Sociedades" que tienen tres grandes dimensiones: Progreso Material, Sostenibilidad y Calidad de Vida. La calidad de vida tiene dos vertientes: capacidades y el bienestar subjetivo.

El Inegi empezó a medir el Bienestar Auto Reportado en 2012 y lo hace con un cuestionario de 67 preguntas en donde se incluyen temas tan disímbolos como la seguridad, el progreso intergeneracional, la actividad física y la libertad y autonomía personal. Para medir el bienestar subjetivo se pregunta respecto de la satisfacción con la vida, la fuente de esa satisfacción (dominios), el balance afectivo y todo eso remata preguntando "En una escala de 00 a 10, ¿qué tan feliz diría que es usted?

¿Se puede evaluar el desempeño de un gobierno a los resultados de esta encuesta? Se puede decir –como sugirió el Presidente– que el pueblo de México está feliz, feliz, feliz por su desempeño. En definitiva, no, ese no es el propósito del módulo y tampoco ofrece la suma o balance de las tres grandes dimensiones sugeridas por el reporte que le dio origen: progreso material, sostenibilidad y calidad de vida.

Como todo, la información enriquece, pero debe manejarse con cuidado, en contextos pertinentes y contrastando con otras fuentes para una mejor comprensión. Un ejemplo claro de este enfoque resulta si se compara la interpretación del uso que dio el Presidente con los resultados del World Happiness Report 2018 (https://bit.ly/2S1pyNT) y del Ipsos Global Happiness Survey 2019 (https://bit.ly/2lGeObC).

A vuelo de pájaro y sin mucho análisis podrían sorprendernos los resultados de estos estudios. En el primero, México se ubica en la posición 24, por encima de países como España, Arabia Saudita, Singapore, Italia y muy por encima de Japón, Corea del Sur y Hong Kong. En el segundo, la comparación es todavía más singular, pues si bien se ocupan posiciones altas entre los latinoamericanos, la posición de México es de las más bajas entre los países incluidos.

En síntesis, el PIB sigue siendo el mejor agregado macroeconómico para medir la actividad de los países y está en desarrollo una manera de medir el progreso de las sociedades más amplio, más incluyente y que incluye dimensiones hasta hoy no consideradas en muchos países, o poco conocidas, como la sostenibilidad y el bienestar subjetivo.

Pero ¿El pueblo está feliz, feliz, feliz...? Pues sí y no. Si lo está, no es por el desempeño del gobierno, la encuesta o módulo que se refiere no está hecha para medir el desempeño gubernamental, está hecha para tratar de caracterizar a satisfacción con la vida, el sentido de plenitud, las perspectivas de futuro e incluso la fortaleza de las relaciones familiares y sociales.

Más allá de este tipo de encuestas o cualquier discurso político, sin ponernos filosóficos o espirituales, hasta Will Smith (The Pursuit of Happyness) y Roberto Benigni (La vita e bella) podrían enseñarnos algo respecto de la felicidad.

OpenA