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El pretexto del premio Nobel Por: Yanill Brancaccio Olmos La JirafaMartes, 13 de Octubre de 2020 00:00 a.m.

Bob Dylan nos debe resultar un nombre muy familiar. En el año 2016 fue galardonado, para sorpresa de muchos, con el premio Nobel de Literatura. Desde hace tiempo se "barajeaba" su nombre y, se esté de acuerdo o no, el resultado se venía venir; en algún momento se le daría a este cantautor este premio.

Los nombres de Ishiguro, Tokarczuk y Handke pudieran resultarnos, ahora sí, distantes y desconocidos. Todos ellos son escritores que fueron premiados por la Academia Sueca. ¿Hemos leído algo de ellos?

A esta Jirafa le encanta leer. No lo hace de la manera que le gustaría, si por ella fuera estaría con un libro en la mano todo el tiempo y se la pasaría gastando las demasiadas dioptrías de sus anteojos detrás de las infinitas letras que se le presenten no sólo en las redes sociales y periódicos electrónicos, sino también en las opciones que la tecnología presenta con los e-books y cosas similares. Aunque, definitivamente, nada sustituye el olor de un libro (sea nuevo o viejo) que está por abrirse.

A cada escritor se le asigna una razón por la que gana este premio. A Dylan: "por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana". A Ishiguro: "quien, en novelas de gran fuerza emocional, ha descubierto el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo". A Tokarczuk: "por una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el traspaso de fronteras como forma de vida". Y, finalmente, a Handke: "por una obra influyente que con ingenio lingüístico ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana".

El viernes pasado, la Fundación Nobel nos informó que Louise Glück fue nombrada ganadora de la edición de este año. La razón: "por su inconfundible voz poética que, con austera belleza, universaliza la existencia individual".

La pregunta que surge sería la siguiente: ¿nos interesa? O, más de fondo, ¿hemos acaso leído a alguno de estos o de los pasados galardonados? O, aún más, ¿hace cuánto no tomamos y leemos un libro?

La lectura, la buena lectura –no aquella que nos presenta a manera de recomendación twitter o Facebook–, sino la de los clásicos griegos, la de Shakespeare y Cervantes, la de los llamados poetas malditos; la estupenda literatura que se escribió durante el siglo pasado (y que hoy el Nobel premia) con Camus o Sartre; con García Márquez, Paz o Vargas Llosa; con mi preferido, Saramago exige tiempo y dedicación pero nos da hábitos y cultura... ¿las queremos?

Estamos, dada la pandemia, ante la encrucijada de Netflix, HBO o Prime Video y no ante el dilema de leer Narnia o Harry Potter. 

Esta Jirafa no se cansará de decir que para buscar la verdad y poseerla (que es posible) es necesario tener disposición y disponibilidad. Disposición no como "simplex voluntas" –a decir de los clásicos, con el mero querer– sino disposición a la manera de estar dispuestos intelectualmente para abrir la mente y obtener conocimiento crítico; y disponibilidad para asimilar lo leído y actuar en consecuencia.

Y, sin embargo, esta Jirafa tiene que confesar que a Louise Glück sólo la conocía de nombre. Y, por lo tanto, se compromete a leer su poesía y regresar con comentarios que inviten a leer más.

Esta Jirafa "nobelista" seguirá atenta.

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Instagram: Soy_la_jirafa

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