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El poder de la aceptación Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 15 de Septiembre de 2020 02:00 a.m.

Aprender a ver la realidad tal y como es, y no como quisiéramos que fuera o no fuera, nos brinda una poderosa liberación.

La aceptación es un arte. La aceptación es la capacidad de mantener un estado de apertura y relajación ante una adversidad incambiable. Es la capacidad de ver que la vida no tiene porqué cumplir todos nuestros antojos y anhelos y así está bien también.

Los seres humanos luchamos constantemente para lograr nuestras metas, en el entorno familiar, escolar, laboral y social buscamos modificar el entorno y a nosotros mismos para sortear obstáculos y alcanzar logros, lo cual es altamente favorable y necesario.

Durante la vida vamos avanzando y vamos logrando unas cosas y perdiendo otras, generalmente las pequeñas pérdidas duelen, pero las olvidamos al vivir otra ganancia. Y así vamos viviendo, pero... ¿qué pasa cuando una pérdida representa algo importante para nosotros, algo medular en nuestra estructura de vida?. Cuando la vida nos sacude con la muerte de un ser querido, con el engaño de un ser amado, con el despido del trabajo que necesitamos... ¿de dónde nos agarramos?.

Podemos generar una negación de la situación, buscando una realidad menos dolorosa, pero nos damos cuenta de que no la hay. Podemos generar resentimiento y enojo, buscando culpables, amargando nuestra vida con argumentos de cómo deberían ser las cosas o las personas, pero eso no cambia la realidad. Podemos sentirnos víctimas ante la situación y caer en frustración y apatía, lo que nos restará paz y bienestar.

¿Qué nos queda?, ¿la resignación?. La palabra resignación lleva una connotación de invalidez de un "pues ni modo, ya qué" y esta postura baja nuestra energía, y aunque se deja de luchar exteriormente contra la realidad, interiormente se vive un proceso de vulnerabilidad y poco se trabaja en una observación objetiva de la vida.

Por otro lado, tenemos la aceptación, la capacidad de darnos cuenta claramente que la situación es incambiable con objetividad y regulación de nuestras emociones, con una sabiduría de ver que las cosas como están sucediendo son perfectas, perfectas porque forman parte de una estructura mucho más grande que es la vida misma y que la vida necesita esa situación para ser como es.

Es un darnos clara cuenta que la vida es más sabia que nosotros, que el todo es más sabio que su parte y aprender a soltar y fluir con esa realidad que no es lo que mi mente quiere que sea, por la sencilla razón que la vida no puede ser como la mente quiere porque... ¡cada mente quiere algo diferente!.

La aceptación es quizá una de las más liberadoras de las capacidades que puede alcanzar un ser humano para su paz interior y su lucidez. No es dejar de luchar, es ser sabio para entender cuándo dejar de hacerlo.

Hasta el siguiente momento presente.

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