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Clima
El mundo al revés en BancomextJueves, 31 de Enero de 2019 01:49 a.m.

“Asesorado” sabrá Dios por quién, López Obrador fusionó a Bacomext con Nafinsa y para dirigir a ambas instituciones financieras nombró a Eugenio Nájera, un regio muy cercano a Alfonso Romo Garza, jefe de la oficina de la Presidencia

Enrique Vilatela, exdirector del Banco de Comercio Exterior, dijo poco antes de ser removido del cargo, que tal decisión crea incertidumbre para quienes trabajan en esas instituciones y advirtió que con esa medida y el tope salarial presidencial “se perderán la capacidad de experiencia y el talento acumulado, el cual en lugarde ponerlo al servicio del país, se irá a la basura”.

Más adelante les platicaré a profundidad sobre dicha fusión, pero por lo pronto, me acabo de enterar de que como producto de esta acción, el pasado viernes 25, de

un plumazo, disminuyeron entre un 30% y un 42% los sueldos a todos los funcionarios de Bancomext.

También redujeron, y en algunos casos, mandaron a cero las antigüedades laborales, les quitaron el servicio médico, el PEA, préstamo especial para el ahorro, redujeron los días de aguinaldo y vacaciones y eliminaron todos los préstamos.

Peeeeero, los empleados sindicalizados sí conservan todos sus derechos.

Amables lectores, imagínense el clima laboral que se respira en estos momentos en ese vital banco “gracias” a la medida implantada por Nájera, seguramente “asesorado” por Poncho Romo, que como me dijo el industrial que todavía no me deja revelar su nombre, igual que el presidente, no le sabe al tema económico.

De los más afectados son quienes tienen arriba de 50 años de edad y al serles suspendido el seguro de gastos médicos, les será muy difícil conseguir que otra aseguradora les venda el servicio, debido a la preexistencia de padecimientos.

A como están las cosas en Bancomext, hay sindicalizados que conservan todas sus prestaciones y ganan más que directores y subdirectores. Los empleados de base salen de la chamba a las 15:00 horas, porque esa es una conquista sindical, mientras que quienes dirigen cada uno de los departamentos del banco tienen qué chambear mucho más de ocho horas al día, para suplir de esa manera las labores de quienes se van a su casa apenas terminan de comer.

Esto es, ni más ni menos, que el mundo al revés, para vergüenza de los analistas de todo el mundo que tienen sus ojos puestos en las decisiones que el gobierno republicano está tomando.

Esta fusión y lo que acabo de narrarles, es un ahorro muy mal entendido, porque lo barato le saldrá carísimo a la economía mexicana en estos dos frentes, el del comercio exterior y en el que maneja la institución nacional financiera. Si a esto se le suma la desaparición por las mismas “razones” de ProMéxico, estamos ante lo que podría ser una tormenta perfecta.

¿Sí saben que ProMéxico, el organismo que ha impulsado buena parte de la actividad económica del país en todo el mundo, está en vías de extinción, verdad? También deben saber que la altamente especializada labor de promoción comercial internacional que realizaban los especialistas de ese organismo, será ahora manejado por “decreto presidencial” por los agregados de las embajadas de México en todo el mundo, como si estos generalistas consulares tuvieran la experiencia, los contactos

y el poder de realización de quienes han dedicado buena parte de sus vidas a prepararse en temas del mercado global.

Todo esto ocurre cuando se acaba de formalizar un tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Cuando la segunda fase de ese TLCAN obliga a preparar a nuestro país para una mayor incorporación de empresas y mexicanos en la cadena innovativa y productiva, enfocado todo a lograr una mejoría en las condiciones de vida de la población.

En este escenario, estorba la fusión de Bancomext y Nafinsa, porque ambas instituciones tienen ejes de acción muy independientes el uno del otro. El primero

se enfoca en el mundo y el primero en el país y por ende, sus estrategias merecen tener vida propia.

En este contexto, perjudica al país la desaparición de ProMéxico y deja en manos de aficionados o amateurs, lo que sólo los profesionales saben hacer.

En este ambiente, es un insulto al talento bajar el sueldo a quienes han mostrado capacidad para mover los engranes de las principales instituciones financieras de México y es una ofensa agravada quitarles servicios que se ganaron a pulso, privilegiando en cambio a los que como único mérito tienen el ser parte de un sindicato que pelea agresivamente por ellos.

Parodiando al programa de radio que Hugo Chávez tenía durante su maximato en Venezuela, aquí aplicaría la frase que populizaron sus fanáticos: “Va bien, presidente”. PD Amigos de Nafinsa, prepárense, porque lo que está haciendo Nájera en Bancomext, se apresta a hacerlo también en donde ustedes trabajan… bueno, en donde ustedes todavía trabajan….


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