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El lenguaje del amor Por: Diego Díaz Si-nehLunes, 11 de Enero de 2021 02:00 a.m.

The Shape of Water es un filme del afamado director Guillermo del Toro, quien con esta cinta consiguió cuatro premios Óscar, dos de ellos en el apartado de Mejor Director y Mejor Película.

Elisa (Sally Hawkins) es una mujer muda que trabaja como conserje en una base militar que esconde a una criatura misteriosa (interpretada por Doug Jones). Elisa aprende a comunicarse con la criatura y forma un vínculo especial con el hombre anfibio. Pero el tiránico Richard Strickland (Michael Shannon), quien está decidido a torturar y experimentar con la criatura, hará todo por impedir que Elisa y la criatura estén en contacto.

La fotografía es impecable, toda las tomas y movimientos tenían una intención muy clara y específica. Los movimientos son fluidos y precisos y nunca se siente que los ángulos de la cámara o movimientos estorben. Se podría decir que la cámara fluye como el agua.

El arte, que ya es parte del sello personal de Del Toro, está repleto de detalles, tanto en los personajes como en los sets que podrían pasar desapercibidos, pero tienen intenciones claras y simbólicas dentro del filme.

Como la forma de utilizar el color rojo para hablar de la magia del cine y de personajes muy apasionados, las marcas en el cuello de Elisa, los detalles en las paredes de la casa de Elisa y el simbolismo detrás de los dedos putrefactos de Richard Strickland. Son ese tipo de detalles los que hacen ver que, las cosas que pudimos pensar que fueron sólo casualidad, realmente son parte de un trabajo meticuloso y calculado.

La elección de actores fue una de las mejores cosas que le pudo pasar al guión. Realmente es difícil ver a otras personas interpretando a sus respectivos papeles. Sally Hawkins es brillante en su personaje y hasta trabajó vigorosamente para poder interpretar adecuadamente a una persona muda.

Michael Shannon tiene un aire naturalmente imponente y siniestro y los movimientos de Doug Jones como el hombre anfibio son majestuosos. Cada pieza va jugando su parte perfectamente.

La película es claramente un trabajo muy personal del director quien rinde homenaje a películas y criaturas que marcaron su vida de forma importante y los utiliza para contar una historia que refleja su visión del mundo, uno en el que quien aparenta ser el monstruo no lo es, y los verdaderos monstruos se esconden entre nosotros.

Es una invitación a la reflexión en la que ni siquiera es necesario que el ´monstruo´ cambie de forma para ser quien debe ser, como pasa en otras historias. Es mágica, es trágica, es intrigante y toda una oportunidad introspectiva. Si alguna vez te has preguntado cómo funcionaría una relación entre un pescado y una mujer este filme es la respuesta. 9/10.

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