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Monterrey, NL
Clima
El impacto económico del desabasto de combustiblesMiércoles, 23 de Enero de 2019 00:53 a.m.

Todas las organizaciones cupulares de la empresa privada coinciden en que el desabasto de combustibles que toca ya a ciudades donde se creyó que una cosa así no sucediera, como el área metropolitana de Monterrey, está dañando severamente a la economía mexicana.

La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin); la de comerciantes, Concanaco; la de tiendas de autoservicio y departamentales, la ANTAD, la de industrias de la transformación, Canacintra, y otras, coinciden en que con sólo 18 días, las pérdidas equivalen al 0.1% del PIB, alrededor de $20,000 millones de pesos.

Aquí llama la atención que mientras la mayoría de las cámaras y organismos de la IP externan su queja por lo que está ocurriendo, el virtual presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, pareciera haber entrado en una zona gris al verse demasiado cauteloso, según me dicen algunas Pymes que entrevisté para este artículo.

Se entiende su postura, tomando en cuenta que se trata de alguien que la mueve diplomáticamente muy bien con mandatarios, solo que el motor que mueve a la economía mexicana, las micros, minis y pequeñas empresas, se la ven bien difícil para sortear el bache en que está cayendo la actividad industrial, comercial y de servicios, debido a la inmovilidad provocada por la falta de combustibles.

El desabasto alcanza ya a 20 estados del país y a pesar de las previsiones tomadas por los industriales de éstas bárbaras tierras del norte, ya se ven en Monterrey y sus alrededores filas kilométricas esperando llenar los tanques.

En una improvisada conferencia de prensa que dieron ayer Manuel González, secretario de Gobierno de Nuevo León, y la delegada plenipotenciaria del gobierno federal, Judith Díaz, ambos se desgañitaron en pedirle a la gente que no caiga en compras de pánico. Que sí hay gasolina pero el problema es de logística para llevarla a las estaciones de servicio, que no se justifica para nada la sicosis colectiva que se percibe en el ambiente y no sé qué tantas cosas más.

Aunque mi fuerte no es para nada el tema político, no se necesita ser un analista experto para darse cuenta –viendo el video- del nerviosismo con el que González defendió la estrategia del gobierno de AMLO. 

“Defienden lo que López Obrador está haciendo porque ellos traen el tanque lleno y sin hacer fila”, me hizo ver Gerardo García Salazar, dueño de una vidriera que opera en el norte de Monterrey, Vidriera Mecanizada El Porvenir,  quien por cierto me explicó que el desabasto está causando ausentismo laboral y este es un cáncer para cualquier empresario.

Una fuente bien informada de empresarios agrupados en IRPAC, Industriales Regiomontanos del Poniente, de Caintra, me dijo que está faltando mucha galleta a los dirigentes de esa cámara y de otras por el estilo, para hacerle ver al gobierno federal que de plano, la medicina está saliendo más o igual de cara que la enfermedad.

Localicé a uno de los asistentes de la gerente de la refinería de Cadereyta, de nombre Elizabeth Andrade Morales, y me mostró la otra cara de la moneda: “Los días en que los automovilistas tuvieron qué hacer filas kilométricas e incluso dormir en sus vehículos esperando turno ante las bombas, fue lo que provocó que aumentara cinco veces la venta de combustible y esto agotó las reservas de cada estación de servicio”.

Busqué también al director de Pemex, Octavio Oropeza y aunque no quiso tomarme la llamada en dos de sus tres celulares a los que le llamé, con tanta insistencia terminó pasándole el teléfono a uno de sus ayudantes, quien le corrigió la plana a la directora de la refinería de Cadereyta al decirme que no es cierto que se haya incrementado cinco veces la venta de combustibles, que nomás se triplicó.

Ah, menos mal, pensé, y cuando le solté la pregunta más esperada por mis lectores, respondió: “Sería irresponsable de parte de Pemex (porque el tipo hablaba a nombre de Pemex) darle a usted una fecha exacta en que el abasto se normalizará. Pero créame que estamos haciendo lo imposible por que sea lo más pronto”.

No sé por qué al escucharlo me acordé de la clásica excusa del entrenador de un equipo de futbol cuando pierde un partido: “Jugamos muy bien pero no metimos gol”. Como si a la gente le importara que el gobierno “juegue bien”, cuando lo que queremos es que resuelvan la tremenda bronca provocada por la falta de combustibles.


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