icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
El elefante y el jineteSábado, 22 de Septiembre de 2018 00:23 a.m.

El día de ayer conmemoramos el día de la paz mundial, es difícil visualizar todo lo que encierra esta pequeña palabra cuando uno vive en un entorno seguro donde constantemente se te valida y ama. No obstante la capacidad de ser empático te permite de alguna manera ponerte en los zapatos del otro, pero no dentro de su piel.

Constantemente se habla de procesos, de foros, de talleres donde el tema de la paz es central, puntos como la percepción equivocada de las cosas o incluso el quitarle el nombre de humano a las personas por el simple hecho de pensar o actuar diferente a los demás, lo hace blanco de agresión es primordial identificar.

Al parecer el que se esté en desacuerdo con alguien puede ocasionar que seas una persona “non-grata” para el otro. Esto tiene mucho que ver con el manejo de habilidad sociales, si no hemos aprendido desde pequeños a controlar enojos y frustraciones es muy probable que en la edad adulta suframos consecuencias por este pobre manejo emocional. 

Lo más curioso es que ante un conflicto hay dos grandes fuerzas que compiten entre sí por superarse, el razonamiento y la emocionalidad; observen cuando dos niños se pelean, al preguntarles si lo que hicieron estaba bien, ambos te dirán que no (racionalidad). Ahora, y si no estaba bien ¿por qué lo hicieron?  

Te van a decir por qué se enojaron (emoción).

El día de hoy les quiero compartir la siguiente metáfora propuesta por Jonathan Haidt, un profesor de psicología de la Universidad de Virginia, que lo explica de una forma muy visual en un libro imprescindible titulado The Happiness Hypothesis: Finding Modern Truth in Ancient Wisdom. 

Haidt dice que nuestro lado emocional es un elefante y nuestro lado racional es su jinete.

A simple vista es obvio pensar que el jinete es quien manda (en teoría, así es) por eso lleva las riendas. Pero el elefante es mucho animal para ser doblegado por algo tan pequeño y, a menos ambos que vayan muy alineados, la disputa está asegurada y normalmente será el elefante el que gane.

Ahora, es fácil conducir un elefante en caminos conocidos, es situaciones favorables, pero trátenlo de hacer cruzar por Gonzalitos en hora pico y les aseguro que no va a ser tan sencillo, es más probable que surjan graves problemas.

Si tenemos consiente esta representación estoy segura que nos va ayudar mucho a empoderar a nuestro jinete interno, hacer que planee el camino a seguir, la firmeza y amabilidad con que dirigirá a la emoción y no dejarse manipular ni ganar por el elefante.


OpenA