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El cuerpo grita, lo que la boca calla Por: Mayra Treviño Nutrición con propósitoMartes, 24 de Noviembre de 2020 07:05 p.m.

Para vivir plenamente, debemos aprender a escuchar lo que dice nuestro cuerpo.

En algunos casos las enfermedades se deben a un gen, pero en otros casos y la mayoría de las veces las personas sufren y padecen males porque, acumulan resentimientos, odio, furia, tristeza, culpa, frustraciones y demás emociones que surgen a través de los pensamientos que no controlan y que llega un momento en el que el cuerpo dice ´esto tiene que salir por algún lado´, y es a través de cantidad de síntomas o enfermedades, que no es más que el cuerpo gritando.

Nuestro cuerpo es sabio y habla, por eso hay que aprender a escuchar qué es lo que nos quiere decir, para desde ahí, ir a la situación que nos genera malestar sanarla y vivir plenamente y sin hacernos tanto daño.

Muchas veces el cuerpo grita lo que la boca calla, y entonces la cosa estalla en situaciones nada agradables. Afortunadamente, hay estudios médicos que confirman que podemos prevenir o bien, sanar, si logramos identificar la situación que ocurrió en el pasado o los sentimientos que cargamos.

Muchas veces...

*El resfrío ´chorrea´ cuando el cuerpo no llora.

*El dolor de garganta ´tapona´ cuando no es posible comunicar las aflicciones.

*El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

*La diabetes invade cuando la soledad duele.

*El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

*El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

*El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

*La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

*Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

*El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

*La presión sube cuando el miedo aprisiona.

*Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

*La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

*Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

*El cáncer mata cuando no perdonas y/o te cansas de ´vivir´.

El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS.

La unión de la mente y el cuerpo es tan íntima y determinante que deberíamos prestar más atención a ese mundo emocional que tanto descuidamos en el día a día. Porque lo creamos o no, todo lo que callamos nos acaba enfermando.

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