OpenA
icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
El centro maltrata a Nuevo León y Samuel García hizo campaña en consecuenciaPor: Eloy Garza Latitud Jueves, 10 de Junio de 2021 02:00 a.m.

Si José María Morelos promulgó en 1813 los Sentimientos de la Nación, nosotros, los regiomontanos, hemos promulgado  "Los resentimientos de la región". No le den tanta vuelta al análisis: por eso y otras cosas más, ganó Samuel García. Fue quien mejor interpretó este malestar latente en el puro Nuevo León. 

Esta sensación de agravio va más allá de lo simbólico: sin tomar en cuenta los ocasionales afanes separatistas, hay registros reales y tangibles del ninguneo del centro del país a la gente del noreste.  

Ninguneo en becas de ciencia y creación artística, en oportunidades laborales, en presupuesto para la universidad pública. Pero sobre todo, en participaciones federales. 

Tenemos más de 25 años que no se inaugura en Nuevo León un hospital público de tercer nivel, como el Universitario, ni siquiera uno de segundo nivel. 

Con los que contamos a la fecha no nos damos abasto y por supuesto no los podemos suplir con carísimos hospitales privados. La pandemia aún latente acentuó este déficit de salud pública. 

Recuerdo a los enfermos de Covid-19 del sur de Nuevo León, que no cupieron en la pequeña clínica de Doctor Arroyo y tuvieron que irse a tirar literalmente a los pasillos atestados de pacientes del hospital de Matehuala. 

Así murieron tres amigas mías. Si hubieran preferido venirse al IMSS de Monterrey, esta pobre gente hubieran tenido que contratar un trasporte de $1,150 pesos por 6 horas de camino. 

La pensión para el Bienestar de las personas adultas mayores es de $2,700 pesos cada dos meses, o sea que esta gente se gasta casi toda su pensión en un viaje a Monterrey para tratarse su diabetes o su insuficiencia cardiaca. 

Es decir, el problema no reside únicamente en luchar contras los intermediarios de la dádiva, sino en hacer rendir las pensiones. 

¿Cuál es el problema de fondo? El mismo que explica por qué todos los candidatos a gobernador de Nuevo León, sin excepción, plantearon casi las mismas propuestas. 

Y no es casualidad; no es porque fueran poco creativos o porque se fusilaran las mismas propuestas entre ellos. Es porque son las mismas demandas de las últimas cuatro campañas a gobernador. 

¿Cuales son? La urgencia de una carretera Interserrana que una al estado, y que cuesta $300 millones de pesos; la creación de un Metro con apenas dos lineas, desde hace 30 años y una linea 3 que es de plano un elefante blanco (nueve años construyéndose) y no tiene para cuando. 

Una presa Libertad que duerme el sueño de los justos (lleva 22% de avance, apenas ayer la Federación destinó otros $2,000 millones de pesos. Si no hacemos algo, en cinco años estaremos muriéndonos de sed.

Un experto fiscalista me ha dicho que habrá que descifrar el rompecabezas fiscal del conflicto centro-región. Pero en Nuevo León no nos basta descifrarlo. Porque los rompecabezas son para armarlos, no nada más para descifrarlos. 

La descentralización de las dependencias públicas a los estados, por ejemplo, fue una propuesta de López Obrador más allá de lo simbólico; se trataba de darle peso y sustancia a las regiones. Y ya nadie se acuerda de eso. 

Los nuevoleoneses los ciudadanos de a pie, no tenemos la culpa de que medre aquí una minoría partidista, cómplice de la corrupción y la venalidad en el uso del erario. 

Pero el centro nos lleva de encuentro en su punto ciego a justos y pecadores. Mi héroe regional, más que Santiago Vidaurri, es la mujer trabajadora, que pierde cuatro horas o más para trasladarse de su casa en La Fama, Santa Catarina, a la ensambladora de Kia en Pesquería.

OpenA