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Ejemplo Por: Armando Arias AmbulandoMiércoles, 10 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Leía en algún artículo en la prensa norteamericana que en el célebre deporte del futbol americano –muy sonado y mencionado en los últimos meses, sobre todo en la última semana en la que pudimos atestiguar el encumbramiento de uno de sus máximos exponentes que se ha puesto el anillo número siete en una de sus manos– el balón está en juego cada partido durante 11 minutos en promedio. 

En ese lapso de tiempo se decide quién gana y quién pierde. El resto de las tres horas de transmisión, suceden otras cosas, entre las que se pueden contar las repeticiones, los comerciales, las revisiones de las jugadas, o la participación de las animadoras, además del descanso del medio tiempo. El tiempo para desempeñarse es fugaz y no da espacio a los errores, que cuando se manifiestan casi siempre tienen consecuencias. 

Lo que sucede hoy en el mundo ha tenido repercusiones importantes en ámbitos variados, muchos evidentes como las afectaciones sociales, económicas y de la salud de los pueblos y naciones que habitan este planeta. Pero también hay repercusiones colaterales, como por ejemplo la grave necesidad de ejercer el poder desde los gobiernos y de hacerlo con efectividad, con acierto y con decoro en el corto tiempo que deben desempeñarse. Esto deja al descubierto la capacidad de los líderes que se pone en evidencia con cada acierto o con cada yerro. 

Alguna vez escuché que es importante poner atención en lo que una persona hace más que en lo que la misma persona dice, porque la incongruencia suele ser frecuente. Otra vez escuché una frase que he podido ver hecha vida en más de una ocasión y en distintas circunstancias y que dice "la palabra convence pero el ejemplo arrastra". Y en pláticas en torno a la comunicación humana aprendí que la forma se convierte en el fondo, sobre todo en política. 

Con este contexto, cuando la presión del entorno aumenta, el liderazgo auténtico y efectivo sobresale, y el deficiente sale a flote para colapsar. No es necesario que traiga a colación ejemplos que ilustren estos dichos, que irónicamente hay, y en grandes cantidades, en cada lugar en donde se ejerce algún tipo de liderazgo o se ostenta el poder. 

Me resisto a creer que cuando se evidencia la ineptitud de un líder la razón principal sea la ignorancia, porque por algo han llegado a ocupar posiciones de liderazgo. Más bien lo atribuyo a descuidos, o a agendas contrarias a su propio discurso, pero no a su ignorancia. Hoy veo como desde las posiciones de poder en el mundo hay muestras claras de ineptitud, tal vez de agendas encontradas con los dichos. 

En el vecino país del norte, hoy se inició un juicio de impeachment a uno de esos líderes que llevó a cabo acciones incongruentes con sus dichos, que habían perdido valor porque abanderaban la llamada posverdad, que servía a su agenda y que era hasta incomprensible y cada vez menos soprendente. El mismo que desafiaba a la ciencia y se resistía a escuchar el consejo que debía volver vida y ejemplo para, desde su lugar, dar ejemplo y guiar con sus acciones en el camino al mejor destino. 

No hay que ir tan lejos, en nuestro país sucede algo similar, que no acaba de entenderse y que por lo menos refiere un descuido o una agenda distinta a lo que manda el sentido común y que requieren los que buscan con la mirada el ejemplo de quien los representa. 

No hay mucho que decir, una pandemia como esta requiere distanciamiento social, uso de cubrebocas, lavado de manos, atención médica, aplicación de vacunas, mientras que la sociedad puede seguir funcionando en un marco de precauciones. Desde las posiciones de liderazgo, en las que se ejerce el poder y el margen de error es mínimo, la forma es fondo y el ejemplo arrastra. 




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