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Ecos de la RevoluciónDomingo, 23 de Noviembre de 2014 01:12 a.m.
Cada 20 de noviembre en México recordamos que en 1910 dio inicio ese episodio de nuestra historia al que llamamos ´Revolución mexicana´. De esa época han quedado palabras y expresiones que, cuando las oímos, nos trasladan a aquellos tiempos de confusión, muerte y esperanza. Aquí jalaremos el hilo de la historia de algunas de ellas.

Revolución: Esta palabra deriva del latín revolutio, cuyo sentido implícito es “volver otra vez”. En origen se usó en el argot de la astronomía para referirse al ciclo de un astro que, tarde o temprano, volvía al sitio de partida. Todavía el concepto de ciclo regular se conserva cuando hablamos, por ejemplo, de las revoluciones de un motor. Con el tiempo tomó también el sentido de movimiento caótico y se aplicó principalmente a los conflictos sociales.

Rebeldes: Para que inicie una revolución tiene que haber rebeldes. Palabra que en latín era rebellis, derivado de bellum, que significa ´guerra´. De ahí también derivaron palabras como ´bélico´ y ´belicoso´, que aún usamos. Un rebelde era entonces ´el que volvía a la guerra después de haber estado en paz´.

Sepa la bola: Ya desde el Siglo XIX, y quizá desde antes, ´la bola´ nombra a un grupo de gente desorganizada en el que reina la confusión. La palabra alcanzó especial relevancia en la época revolucionaria, cuando el pueblo sabiamente la usó para referirse a ese movimiento armado que no tenía pies ni cabeza. Irse a la bola era integrarse al conflicto y participar en las batallas, pero también en los saqueos y en las injusticias, de las que, cuando alguien pedía cuentas, todos se zafaban diciendo... ´sepa la bola´.

Bilimbiques: Con este nombre se conoció a esos billetes que, en tiempos revolucionarios, cada caudillo imprimía y que solo valían en su territorio mientras duraba su poder. Los comerciantes no tenían muchas opciones, los aceptaban o terminaban colgados de un árbol. Muchas fortunas se perdieron cuando, de un día para otro, estos billetes se convertían en papeles sin valor. Se cuenta que este extraño nombre se originó por Billy Week, un norteamericano que fungía como pagador en una mina de Cananea y que, al escasear la moneda, pagaba con unos vales que llevaban su firma. Los trabajadores los llamaron bilimbiques, nombre que luego se extendió para nombrar a los billetes revolucionarios que no servían para comprar nada, igual que los vales con los que pagaba el señor Billy Week.

Durante el régimen de Carranza se exigía el pago de contribuciones en moneda mientras que el gobierno imponía la circulación de bilimbiques. De esa circunstancia una pluma anónima escribió este epigrama: ´El águila mexicana es un animal muy cruel, se come toda la plata y defeca puro papel´.

Se cuenta que, muy ofendidos, funcionarios del gobierno ofrecieron una recompensa a quien denunciara al autor. Poco después apareció la respuesta escrita en un muro: ´El pueblo quiere saber con qué dinero se paga, con el que el águila come o con el que el águila defeca´.

Sufragio: ´Sufragio efectivo, no reelección´. Con esta bandera, Francisco I. Madero encabezó el movimiento que marcó el fin del Porfiriato. Irónicamente, fue la misma con la que Porfirio Díaz inició su dictadura, cuando se opuso a los deseos reeleccionistas de don Benito Juárez. No es ninguna novedad decir que un sufragio es un voto; lo que sí es poco conocido es que esta palabra se formó de las voces latinas sub (que también significaba ´mediante´) y fragium (del verbo frangere, que significaba ´romper´), palabras emparentadas con frágil y fragmento. La razón de esto es que una de las formas de votar entre los romanos era el uso de fragmentos de vasijas rotas. De modo que emitir un sufragio podría traducirse en México como ´votar con tepalcates´.

Más de un siglo ha pasado desde el inicio de aquel conflicto que marcó nuestra historia. Ya casi no hay testigos que nos cuenten de las aflicciones, pérdidas y angustias que sufrieron quienes lo vivieron; ya casi no quedan voces que nos digan que mejor hubiera sido para todos ´palabras decir´ que ´armas tomar´. Si escucháramos con atención los ecos de la historia, tal vez podríamos evitar tropezarnos con la misma piedra.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:
Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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