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Monterrey, NL
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Dos horas de diferencia Por: Alejandro 'El Regio' AguirreLunes, 2 de Diciembre de 2019 01:15 a.m.

La llegada de la noche en Torreón avisaba el inicio de un partido en el que los locales intentarían lograr una hazaña de esas que quedan para la historia, de esas que se recuerdan por siempre.

La tarea no sería sencilla, ya que frente a ellos se encontraba el equipo que días antes les había dejado heridos de muerte, deportivamente hablando, los Rayados del Monterrey.

Dos horas después de eso, en San Nicolás de los Garza, los Tigres recibirían a un grande, el América, buscando liquidarlos tras la ventaja que sacaron en la capital de la república.

Retornando a Torreón, los Rayados iniciaban complicándose la situación a causa del gol de Lozano. Mientras eso sucedía, a las afueras del Estadio Universitario cientos de aficionados auriazules recibían a sus Tigres, apoteósico fue el llamado ´pasillo para el Campeón´.

En territorio lagunero, los Rayados fueron controlando las acciones, los verdiblancos generaban y se aproximaban, pero sus avances quedaban en disparos desviados o en un ´Trapito´ que, sin embargo, sigue sin inspirar la confianza necesaria para un equipo que pretende alcanzar grandes alturas.

El gol de Janssen en el complemento, significó algo más allá del empate en el partido, y prácticamente último clavo en el ataúd santista, y es que al regreso de Funes Mori, el técnico Mohamed tendrá que tomar una complicada decisión, la cual tendrá que ser respetada por los artilleros, argentino y holandés.

Mientras los laguneros agonizaban, en el Universitario, la noticia de que Nahuel Guzmán cubriría el arco tigre provocaba que aires de confianza se sintieran en los rumbos de San Nicolás, excesiva desde mi punto de vista.

En Torreón, la maldición del superlíder se cumplía, Santos era eliminado por el Monterrey, y en la Sultana, iniciaba la odisea americanista.

Viñas, Guido y Gio, con sus goles dejaban en claro que la fuerza del América proveniente de su historia y de su grandeza, realmente existe. Aquino, con su tanto, le daba vida al Campeón. Gignac con el suyo, le daba dramatismo a la noche, pero Aguilera mataba toda esperanza felina.

Se esperaba una Semifinal regia, pero al final, el que a mitad de temporada parecía se iría rápido, avanzó, y el que parecía pelearía por el título, se quedó. Mientras que el América escribió una página más del libro de su grandeza.

Cosas del futbol, y todo, con dos horas de diferencia.

¡DIOS LES BENDIGA!

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