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Dogmatizar... Por: Jaime Claudio Pérez García Ruta de ColisiónMiércoles, 24 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

Es dividir. Se observa un "síndrome de Estocolmo" político, en el que los secuestrados aman al secuestrador. Si no, cómo podemos explicarnos esta ruta de colisión en la que vamos, donde sólo se oyen alabanzas compradas. Es de no creerse y como una pesadilla la ciega ignorancia, la conveniencia por recibir dádivas o la apatía y la pobreza mental. En el dogma no se permite cuestionar, hay uniformidad y está prohibido disentir, al impedir razonar se fortalece, pero también se cae en el fanatismo. Aunque el sello de la naturaleza humana sea la diversidad.    

En los países civilizados hay actividades públicas que no son manejadas por el poder central, son administradas permanentemente por profesionales que trascienden los tiempos y los colores electorales. Administran con técnica, conocimiento y continuidad cosas como el desarrollo urbano, los apoyos a la investigación y desarrollo de amenazas a la salud, y a las universidades, desastres naturales  y sectores vulnerables de la población. Un Estado excluyente siempre lleva al fracaso y al retroceso. Peor cuando es contrario a la salud de las energías limpias y renovables, a la libre empresa y al empleo remunerado, a la creación de trabajo estable y permanente que paga impuestos y fortalece al propio Estado. Preocupado sólo en dar "limosnas" y dádivas a los necesitados, para ganar votos y conservar el poder, tirando un dinero que se va a agotar pronto y nos va a llevar a todos a la ruina.

Se heredan los bienes materiales, pero también y más importantes son los bienes honorables, producto del comportamiento respetable, y  –dentro de lo posible– ejemplar, que respeta la verdad, la compasión y la justicia. Así, es muy importante, en el despliegue temprano del talento, ya en la vida profesional, encontrar quien lo aprecie, valore y permita su crecimiento. Si se equivoca el lugar o el camino del desarrollo profesional, es muy difícil recuperarlo, pues al avanzar el tiempo se van cancelando las ventanas de oportunidad hasta cerrarse por completo. La vida profesional es la suma –o la resta— de lo que se hace en el  tiempo, todo cuenta, y lo más triste es que puede llegar el momento de caer en el olvido. Al ignorar a alguien –tal vez sin mala intención— se le hace un gran daño, no sólo por hacerlo, también a su autoconfianza y autoestima. 

No me interesan las historias de narcos, aburren, envenenan y hacen una inmerecida apología. Pero cuando nos atraen los procesos de un solo paso, es humano ahorrar tiempo y aprovechar las opciones de código abierto; es decir, la información sin costo. Porque sorprende cómo un sentimiento o una pasión asoma  en el rostro de alguien, y que con su lenguaje corporal, nos dice mucho de lo que sucede en su interior. Y para recordar algo, como el nombre de alguien, lo mejor es tratar intensamente de recordarlo, y de repente borrarlo de la mente. Casi siempre llega solo. 

Quizá la acción más destructiva en la relación de pareja es el rencor. Recordar ofensas del pasado crea un problema permanente y envenena la convivencia. Y porque no es algo que llame mi atención, el atractivo auto o la SUV que maneja mengano o zutano, pues me parece un factor de juicio tan vacío, que no vale la pena. Es preferible la ilusión o el deseo de algo o alguien, que aunque lo más probable es que no suceda, con el solo hecho de tenerla se vive una sensación de bienestar y autoconfianza.

"El bien que hace un hombre es enterrado con él. Sólo el mal lo sobrevive".- W. Shakespeare.

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