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Divagaciones geométricasDomingo, 12 de Noviembre de 2017 00:29 a.m.

Hay un mundo al que sólo se puede llegar soñando. Habitan ahí todas las figuras geométricas que te puedes imaginar. Por todas partes se ven cuadrados, triángulos, romboides, círculos y hasta sofisticadas figuras fractales. Basta caminar en las calles formadas por rectas paralelas o por los jardines sembrados de teoremas para que te enteres de añejos chismes que corren pegados en esferas rodantes. He aquí algunos de ellos:

Del Teorema de Pitágoras

Se dice que la sabiduría de los antiguos griegos les permitía entrar a su antojo al mundo de la geometría y así pudieron develar grandes misterios. Sucedió una vez que, andando por ahí, Pitágoras se encontró con el triángulo rectángulo y de inmediato nació entre ellos una profunda amistad que se selló con tremenda guarapeta.

Tanta fue la euforia etílica que el triángulo rectángulo, apoyando uno de sus catetos sobre un hombro de Pitágoras, acabó confesándole que el cuadrado de su hipotenusa era igual a la suma del cuadrado de sus catetos. Así fue que los mortales nos enteramos de tan famoso teorema.

Del círculo vicioso

Años después, cuando Arquímedes se enteró de la proeza pitagórica, quiso hacer lo propio y se internó en el mundo de la geometría en busca de nuevos hallazgos. A él no le fue tan fácil seducir al círculo. Necesitó de muchas noches en las que libaron las mejores bebidas espirituosas y saborearon los más excelsos vinos. Uno de esos días, hablando de mujeres y traiciones, fueron consumiendo las botellas una tras otra y se pusieron hasta las chanclas... Fue entonces cuando, tambaleante, Arquímedes acuñó su inmortal frase “dadme un punto de apoyo y me echo la otra”. El círculo, que en este punto ya más parecía un elipse, no queriendo quedarse atrás replicó: “¡Psss yo me echo otras dos y van a la salud de mi perímetro, que es 3.1416 veces la medida de mi diámetro!”. Así, los mortales conocimos al número π (pi), y así, aquel círculo se volvió alcohólico y alcanzó tal celebridad que, aún en estos días, seguimos hablando del círculo vicioso.

De las rectas paralelas

En un principio, todas las líneas rectas convergían en un punto y formaban un haz en el que reinaba la armonía. Un día, dos de ellas discutieron. Fue tanto el enojo que no se soportaron más. Entonces giraron y giraron hasta que dejaron de tocarse. Nacieron así las líneas paralelas.

De la cuadratura del círculo

Su primer trabajo como académico de la lengua española fue preparar la nueva edición del diccionario. Cuando por fin terminó la ardua tarea, agotado y somnoliento cayó en un profundo sueño que lo llevó al mundo de la geometría. Se vio de pronto caminando entre paralelepípedos y conos truncados. Distraído, cruzó una calle sin precaución y fue arrollado por una esfera rodante. El impacto partió en dos a la esfera y dejó ver que en su interior se ocultaba un círculo que abrazaba con firmeza a su cuadratura. Así, por accidente, encontró la cuadratura del círculo, tan buscada y nunca encontrada por miríadas de matemáticos. Entonces recordó que en el diccionario había escrito: “La cuadratura del círculo. f. coloq. U. para indicar la imposibilidad de algo”.

No estaba dispuesto a enmendar lo que tanto trabajo le había costado, así que se pellizcó, despertó y dio por terminado el asunto.

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos


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