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Dinámica del cambio generacional Por: Yanill Brancaccio Olmos La JirafaMartes, 15 de Diciembre de 2020 00:00 a.m.

El fin de semana esta Jirafa tuvo la oportunidad de convivir con su familia como hace tiempo no sucedía. Platicamos sobre muchas cosas, típicas de los reencuentros que estas fechas decembrinas provocan y típicas de los recuerdos que se evocan tras meses o, incluso años, de distancia. 

Que si la pandemia, que si la economía, que si la política, que si los abuelos, los hijos o los nietos, etcétera, etcétera, etcétera.

Dedicamos mucho tiempo a intentar entender los cambios que ha habido entre las generaciones. Por un lado, calculamos si debían ser 20, 25 o 30 los años en que una generación se separa de la otra. Luego intentamos señalar algunas diferencias. Que si la música, pues no es lo mismo escuchar a The Beatles, Joe Cocker, Enrique Guzmán o César Costa, que escuchar a Timbiriche, Flans, Guns N´ Roses o Metallica, independientemente de los géneros musicales que éstos representen. Tampoco será la misma generación la que escuchó a RBD o Bruno Mars que a Maluma o a Lady Gaga. Y lo mismo sucede con el modo como se perfilaron los parámetros del éxito académico en estas generaciones: antes bastaba con tener una licenciatura (a la generación llamada "baby boomer" les bastaba ese documento); la generación "X" requería de estudios más especializados y, por lo tanto, las maestrías e incluso los doctorados eran indispensables. Ya para la siguiente etapa (los llamados "millennials") contar o no con una carrera profesional no representaba requisito para tener un desarrollo laboral exitoso.

Y qué decir del lenguaje. Antes, palabras como "chido" o "carnal" mostraban ese rasgo de juventud que fue cambiando a "padre" o "bro", para después incorporarse al "cool" o "wey". Ahora, los "centennials" hablan todavía más diferente (raro dirían los "boomers" e indescifrable los "X") pues lo "bugueado", el "chipeo" o lo "F" (así, literal, "efe") muestran expresiones que dicen mucho, sin decir nada.

Cambian las generaciones, cambia el lenguaje y cambia la percepción de la historia. Hitler y JFK no representan en los jóvenes mucho. Gandhi o Mandela son personajes lejanos que lucharon por los derechos que para ellos ahora resultan indiscutible y, además, que están en su día a día. 

Mi generación (esta Jirafa es "X") aún veía la igualdad entre hombres y mujeres como lejana (como algo a buscar y alcanzar), hoy la generación de mis hijas lo entiende como algo dado: el feminismo es para ellas una realidad. El concepto de "diva, diosa, empoderada" no le causa conflicto a sus compañeros varones; mientras que a mí, como padre, entender que tienen el derecho y la posibilidad de desarrollarse profesionalmente y sin restricciones resulta como un "milagro".

Y es que no nos vaya a pasar como a aquel (mi cuñado) que después de luchar por sus derechos y alcanzarlos no supo qué hacer con ellos; mientras que sus compañeras ahora gozan de prestigio en sus ámbitos profesionales y personales. 

Dato interesante, mientras que mi generación y la generación previa tenía que renunciar a muchas cosas (había una confrontación entre la vida personal y la profesional), ahora las nuevas generaciones encuentran el equilibrio en sus mismas decisiones (no hay tal ruptura) con todo lo que esto implica: pues, hay que decirlo, la pirámide demográfica en algún momento se volteará y, ya lo mencionamos en alguna Jirafa previa, esto tendrá sus consecuencias.

Esta Jirafa filósofa social estará atenta.

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