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‘Desglobalización’ del InternetPor: Enrique Alanis Enrique Alanis Martes, 9 de Febrero de 2021 00:00 a.m.

El ex primer ministro de Rusia Dmitry Medvedev mencionó públicamente que su país cuenta con los medios para desconectarse del Internet global, y con la capacidad para crear un Internet autónomo interno. 

Sus declaraciones se deben a que recientemente, a través del Internet y sus redes sociales, ciudadanos rusos han rechazado y protestado vehementemente al gobierno por sentenciar a prisión a Alexéi Navalni, un político y activista opositor del gobierno actual. Autoridades rusas han culpado al Internet de provocar y promover dichas protestas. 

Vale la pena recordar que entre las potencias globales, China ha mantenido ya por años una política de monitoreo, restricción y bloqueo de información o plataformas de tecnología extranjeras, las cuales consideran como fuentes no confiables o de potencial amenaza. Por ejemplo, Facebook, Twitter, Google, entre otras herramientas, no pueden operar en dicho país, sino solamente soluciones similares de origen chino. Por otra parte, India también prohibió el año pasado el uso de distintas aplicaciones chinas, y EUA inició durante la anterior administración un proceso legal equivalente para restringir también el uso de aplicaciones chinas. 

Mi análisis y prospectiva: El Internet tiene ahora un mayor riesgo de sufrir un proceso de fragmentación, al perder los espacios y accesos de conectividad libre global. Independientemente de juzgar la validez de protestas sociales en Rusia, sus autoridades señalan al Internet como la fuente que esparce la información e incita a la ciudadanía al descontento social. La manipulación a través de la desinformación en el Internet continúa siendo una amenaza para todos los países, pero también es una amenaza para las sociedades la censura a la libertad de expresión, sobre todo en los casos cuando la información es legítima. 

El dilema es constante, ya que la desinformación no se ha podido controlar y se sigue confundiendo y mezclando entre información auténtica. No obstante, las decisiones de libertad y censura se someten al marco jurídico de cada país, a las garantías individuales de sus ciudadanos, y a lo que el gobierno considera como una potencial amenaza. 

Para algunos gobernantes, su sistema de gobierno les permite mayor margen de maniobra para rápidamente limitar o bloquear. Para los líderes de democracias liberales, la solución requiere de mayor consenso y enfrentan ahora al menos tres escenarios: no hacer nada, regular, o comenzar a restringir tecnologías en sus países argumentando un riesgo a la seguridad nacional.

Vale la pena añadir que las principales y más grandes empresas de tecnología residen en EUA. Dichas empresas, sin el consentimiento de otros gobiernos, concentran y resguardan la información personal pública y privada de ciudadanos de otros países, lo cual incomoda a sus autoridades, quienes además están conscientes que dichas tecnologías en manos de empresas foráneas tienen la capacidad de divulgar, limitar, magnificar o desestimar información, así como estimular o desincentivar un movimiento social. 

Alta probabilidad que Rusia y otros países comiencen o continúen con restricciones al uso y operación de algunas tecnologías foráneas y medios de información. En dicho escenario, las redes sociales serían las más afectadas en el corto plazo, pues los países crearían o privilegiarían versiones similares que pudieran controlar.

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