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Descubrir el hilo negro Por: Yanill Brancaccio Olmos La JirafaMartes, 1 de Diciembre de 2020 00:00 a.m.

Tenemos por costumbre, gracias a ese maravilloso invento llamado inteligencia (precariedad humana), preguntarnos, al menos en algún momento de nuestra vida, por eso que sucede allá afuera de nosotros o, si somos más profundos, por aquello que sucede dentro de nosotros mismos. 

Buscamos respuestas y nos topamos con más y más preguntas, no nos satisface lo que encontramos y nunca nos seremos saciados, pues siempre vamos a más, pretendemos ir más allá, queremos descubrir el hilo negro. A decir del poeta Novalis: Buscamos el absoluto y nos topamos con cosas.

Debo decir que en las últimas conferencias que esta Jirafa ha impartido se ha topado ella misma afirmando la siguiente sentencia: no pretendo presentarles el hilo negro, ese ya lo conocen. Es más, ya todos los presentes saben qué es, justamente, un hilo y que, además, es negro; por lo que me limitaré sólo a hacer una exposición del tema que toca. Y justo en ese momento siente una total liberación y se da licencia de desarrollar el asunto con toda paz; ya que, le ha quedado claro, que no he llegado a ese lugar a descubrir un hilo, sino más bien a intentar entenderlo, aunque sea de manera parcial, pues el primer dato ya lo tenemos: es negro.

Entender la realidad e intentar describirla son dos momentos radicalmente distintos en los que aplicamos nuestra inteligencia. Por el primero (el entendimiento) nos topamos ante aquello que es –independientemente de nosotros– y que lo único que queda es aceptarlo, aquí es donde radica la objetividad –ese vivir en la realidad–. Lo segundo (la descripción) depende única y exclusivamente de nosotros (surge la subjetividad, el yo que interpreta la realidad de acuerdo a su contexto muy específico) y que, de alguna manera u otra, es lo que permite que sobrevivamos y desarrollemos esa peculiaridad llamada vida (nuestra vida).

El problema de estas dos diferencias (entendimiento y descripción de la realidad) tiene sus raíces en nuestra naturaleza (en esto que somos), pero se proyecta en cada una de nuestras decisiones, en el ejercicio absoluto de nuestra libertad. 

Tomamos decisiones, en la vida diaria, a cada momento, ese es nuestro diferenciador; los animales no lo hacen. Decidimos nuestra vida y sobre nuestra vida para llevarla a buen o mal término, para plenificarnos o hacernos radicalmente infelices. 

Pero, me dirán, esto ya lo sabemos. Y la Jirafa tendrá que decir, ¡pues claro!, si ya sabemos que el hilo es hilo y que, además es negro, lo único que hace es mostrar –traer al presente– el tema y recordar de lo que estamos hechos y hacia dónde vamos. Y justo en este momento se da la paz, pues no ha descubierto nada.

Y es que no nos vaya a pasar como a aquel (mi cuñado) que queriendo descubrir hilos de otros colores, se topó con que la realidad lo desbordaba y terminó por aceptar que por más que quiera interpretar el mundo a su manera, siempre se topará con las mismas cosas que todos vemos.

Email: editoriales.de.la.jirafa@gmail.com

Twitter: @soy_la_jirafa

IG: soy_la_jirafa

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