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Desconectados pero en línea Por: Susana López Reséndez No es de LocosJueves, 15 de Octubre de 2020 02:00 a.m.

"Lo que se vive del otro lado de la pantalla rara vez se muestra".

Hoy en día todo se mueve a través de redes sociales y con ello, se ha venido a revolucionar la forma en que nos relacionamos. Las plataformas como FB, Twitter e IG nos dan un acceso 24/7 permitiéndonos tener información desde que nos despertamos e inclusive en esas noches de insomnio. 

Es una realidad que el uso del teléfono se ha vuelto una parte integral y casi casi inevitable de nuestras vidas. Sin embargo, ¿cómo nos desconecta de la percepción de nosotros mismos?. 

Resulta tan adictiva la urgencia de revisar constantemente nuestro feed que está ligado a dos fenómenos mentales importantes: la gratificación inmediata, que tiene que ver con experimentar una rápida, fácil y corta sensación placentera novedosa; así como con la producción de dopamina, el neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa.

Combinados estos dos, nos viene un impulso casi incontrolable de actualizar nuestras redes, subir fotos y compartir cada momento de nuestras vidas. ¿Qué sucede cuando no recibimos esa gratificación de ser visto u obtener likes?.

 Se vuelve muy peligroso en esta compulsión entonces, comenzamos a internalizar creencias que van en relación a no ser tan atractivo, tan popular, tan aceptado e inclusive, a acortar nuestra tolerancia a la frustración.

Es importante recordar que lo que se ve en Facebook o IG, no es una representación de la realidad. Es meramente una fachada de lo que se decide mostrar, no del panorama completo y lo que se vive del otro lado de la pantalla rara vez se muestra.

Si no nos dan like o comentan, damos actualizar una y otra vez con tal de ver que alguien haya interactuado con nuestro contenido, buscando la validación y aprobación de los demás. A su vez, el uso de redes en la noche se ha ligado a dificultades para conciliar el sueño, un ciclo que dispara la tendencia a la ansiedad, el famoso FOMO (Fear of Missing Out) todo esto ligado a un estado de ánimo bajo y menor satisfacción de vida; en gran parte por compararnos.

Por último, nuestra autoestima y autoimagen también están siendo cada vez más castigadas y distorsionadas en relación a los cuerpos idealizados y perfectos que se muestran.

Invariablemente es muy fácil brincar a la conclusión que hay algo malo en nuestro cuerpo cuando no encaja en ese pedestal de perfección, perturbando y dañando nuestra propia naturaleza.

Por eso #NoEsDeLocos manejar nuestro tiempo y uso de redes sociales, #NoEsDeLocos mantenernos con los pies en la tierra sobre las realidades y los panoramas que vive cada quien y no se muestra en una foto y por último, #NoEsDeLocos recordarnos que nuestro valor como persona no radica en la perfección de nuestro cuerpo, en la aprobación de los demás, sino en algo mucho más personal y profundo como la propia existencia.

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