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DeletrónimosDomingo, 17 de Junio de 2018 04:00 a.m.

Hay palabras que nacen de la imitación de sonidos, las llaman onomatopeyas, palabra griega que se forma de onoma ‘nombre’ y poieia ‘crear’. De esta índole, hay un gran arsenal de voces de todos los colores y sabores, como: murmurar, que contiene el “mur, mur, mur” que parece oírse cuando se habla en voz baja para que sólo escuche quien tenemos cerca; mosca, que guarda el molesto “mzzz” que produce este díptero al volar a nuestro alrededor; el verbo tocar, que surgió del “toc, toc, toc” que creemos escuchar cuando golpeamos una puerta u otra cosa y la lista es larga, pero para muestra, con estos botones basta.

Es seguro que si seguimos buscando, encontraremos otras fuentes de las que, desde una antigüedad remota, han brotado otros vocablos; pero hoy, mi pretensión es hacer notar que hay un grupo de palabras que se han formado de una circunstancia relativamente nueva… Aquellas que se han derivado de las siglas.

Para esclarecer el tema, recordemos que nuestras madres o abuelas (depende de la antigüedad del lector), para deshacerse de cucarachas, moscas, zancudos y otros bichos recurrían al insecticida de moda, el  “Dicloro Difenil Tricloroetano”, mejor conocido por sus siglas DDT, y que al deletrearse se oía “dedeté”. Pues bien, de este deletreo ha resultado esa palabra que ya, así como se oye, podemos encontrar en el diccionario.

En tiempos recientes se han puesto de moda las “Organizaciones No Gubernamentales”, que por economía son referidas por sus siglas ONG que al deletrearse dan “oenegé”, y así ya aparece en el diccionario como palabra independiente.

Otra que ya está en el diccionario es “elepé”, deletreo de LP, siglas de “Long Play”, aquel disco fonográfico de larga duración hecho de vinil y con un diámetro de treinta centímetros. También su sucesor tecnológico, el CD (Compact Disc), al deletrear sus siglas en España dieron “cedé” y así está en el diccionario. Para ser justos, debería estar también “cidí”, que es como deletreamos en México y otros países de América estas siglas.  

Los partidos y grupos políticos, que suelen ser referidos por sus siglas, son generadores de este tipo de palabras: En México tenemos el Partido de la Revolución Democrática, conocido como PRD (Pe-Erre-De) y a cuyos militantes nombramos “perredistas”, otra palabra que nació del deletreo de siglas. Otro ejemplo es el Partido del Trabajo, cuyas siglas son PT y sus correligionarios “petistas”. Así también hay “cetemistas”, de CTM (Confederación de Trabajadores Mexicanos). Ya expirado, tenemos al “defeño”, de DF (Distrito Federal), cuando así se llamaba la capital de nuestro país.

Seguramente seguirán apareciendo palabras que se formarán por el deletreo de siglas, una clase nueva que no tiene nombre y que por eso, en este espacio, hoy les damos uno: Deletrónimos.

Ya una vez, en septiembre del 2002,  para aquellas palabras que son antónimas de sí mismas, como “limosnero”, que es el que pide y es el que da, propuse el nombre “Autoantónimos” y es satisfactorio ver que hoy ese término se ha difundido por todo el mundo hispanohablante.

Ahora espero que en algunos años podamos ver en algún diccionario esta definición: “Deletrónimo: Palabra formada por el deletreo de siglas”. Si así sucede, ustedes podrán comentar que fueron padrinos en este bautizo y pasamos a ser compadres. 


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