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De pe a paDomingo, 14 de Mayo de 2017 01:57 a.m.

En cuestión de historias, noticias o chismes, si estas despiertan nuestra curiosidad, no nos gustan las medias tintas; los queremos completitos, que no les falte detalle. Esto vale para muchas otras cosas como: conocer un lugar, analizar una situación o revisar algún asunto. Esta circunstancia ha sido causa de que el lenguaje popular haya acuñado un variado catálogo de frases para decir que aquello se hizo de principio a fin.

Así, podemos decir que algo se hizo o se revisó “de pies a cabeza”, haciendo metáfora de un completo recorrido del cuerpo de una persona, desde abajo hasta arriba; aunque si cambiamos de animal (sin ofender), entonces decimos que eso se hizo “de cabo a rabo”, donde cabo es manera corta de decir cabeza.

Para los chismes, cuando se cuentan con todo detalle, queda muy bien decir que de estos nos dieron “santo y seña”. Esto viene de que, en el argot de la milicia, “santo y seña” era un par de palabras que servían como clave secreta para que se identificaran los del mismo bando. En su origen, entre los ejércitos cristianos, la primera palabra era el nombre de algún santo y por eso lo de santo y seña. Cuando un soldado era hecho prisionero, lo último que confesaría al enemigo era ese santo y seña que pondría en riesgo a sus compañeros, pero cuando lo hacía, es porque ya había soltado toda la sopa, es decir, ya había dado todos los detalles que interesaban al bando contrario.

También, para decir que algo se hizo de principio a fin, solemos decir que aquello se hizo “de pe a pa”. Intrigante expresión que parece nueva, como salida del argot de los jóvenes que con avaricia no dudan en reducir el lenguaje a su mínima expresión. Como cuando dicen “por fas” para decir “por favor” o “buen fin” para desear un buen fin de semana. De esta tendencia han nacido expresiones breves como “ni fu ni fa” para evitar decir “ni una cosa ni otra”. Así, de este tiempo y de esta índole parece ser la expresión “de pe a pa”.

No obstante, la locución es muy antigua, ya aparece en La Celestina, obra que Fernando de Rojas escribió en 1499. En una parte se lee: “Yo te juro por el santo martirologio de pe a pa, el brazo me tiembla de lo que por ella entiendo hazer…”. (Ortografía original). En este texto, “jurar por el santo martirologio de pe a pa”, se entiende como jurar por todos los mártires de la Iglesia, desde el primero hasta el último.

En 1627, Gonzalo Correas definió así la expresión: “De pe a pa: Decir las cosas distintas y claras. Palabra por Palabra”. Pero, ¿de dónde surgió esta expresión?

Todo indica que tuvo origen antes de que naciera la imprenta, cuando los libros se escribían a mano y los llamados copistas o escribanos, para dar fe de que habían hecho una transcripción fiel y completa de algún texto, al terminar agregaban la frase: “de palabra a palabra”, y al ser una fórmula muy recurrente, usaron la abreviación: “de P. a P.”. Con un pequeño desliz fonético, esta anotación se convertiría en la expresión “de pe a pa”, guardando el mismo sentido de “palabra a palabra” que es un modo de decir “de principio a fin”. Esta hipótesis concuerda con lo que decía Correas en 1616, “palabra por palabra”. Algo sabía don Gonzalo.

Termino con la esperanza de que esta historia haya despertado su curiosidad, y de que no haya quedado detalle pendiente, para así poder decir que pude contarla… “de pe a pa”.


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