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Clima
De maestros, ministros y las vueltas que da la vidaDomingo, 17 de Mayo de 2015 01:04 a.m.
¡Vaya, qué ironía! Es curioso cómo el tiempo voltea de cabeza las cosas, dígalo si no la historia que les voy a contar:

En lengua latina, magis y minus eran dos palabras que expresaban ideas contrarias. La primera significaba ‘‘más’’ y la segunda ‘‘menos’’ y en la sociedad romana, como sucede en todas las sociedades humanas, había ciudadanos de primera (los magis) y ciudadanos de segunda (los minus). Poco a poco, fueron surgiendo voces para dejar bien clara esta diferencia.

En magis se guardó el concepto de ‘‘importante, principal’’ por eso se les llamó magistratus (hoy magistrados) a quienes impartían justicia y eran parte de la cúpula del poder. Pero también, a quien sabía hacer mejor las cosas se les daba reconocimiento y, por eso, a ellos se referían como magister. Como del que sabe se aprende, de ahí derivaron voces como: maestre, maese, maestro y máster; aún hoy, en el ambiente coloquial, tratándose de oficios llamamos ‘‘maistro’’ al oficial que se las sabe ‘‘de todas, todas’’.

Por cierto que, en antiguo, si alguien quería dominar algún oficio tenía que ir con el respectivo maestro para que lo amaestrara. Ese fue el primer significado de este verbo.  Así lo definían los primeros diccionarios: ‘‘amaestrar o amaestrear: hacer a uno maestro y enseñarle’’. Así que, ya se imaginarán… era todo un honor ser amaestrado. La historia cambió cuando a alguien se le ocurrió usarlo, tal vez jocosamente, para referirse a la enseñanza de caballos, perros y otras bestias. Esto le quitó honorabilidad al verbo y hoy ya sólo los animales pueden ser amaestrados.

De la misma familia son: magistral (lo que se hace con maestría) y magisterio (lo relativo a la enseñanza). En cierta época, máster se convirtió en un título de dignidad y esta huella se conservó en la lengua inglesa con la palabra mister (Mr.) que de ahí derivó.

Por otro lado, minus se relacionó con el estrato bajo de la población, al que pertenecían los sirvientes y por eso a estos se los llamó minister, de donde luego derivó ‘‘ministro’’. El concepto de servicio también lo encontramos en palabras como: suministrar (servir, proveer los bienes), administrador (el responsable de que los servicios se dieran bien y a tiempo), ministerio y ministerial (lo relativo al servicio público).

En la Roma antigua, los cargos políticos los ejercían los magistrados, que en teoría eran designados por elección popular, pero esto cambió allá por el siglo IV d.C. cuando los emperadores consideraron peligroso tener en su equipo políticos electos y decidieron dar los cargos a sus sirvientes de confianza (ministros). Así, “los menos” se hicieron cargo de funciones gubernamentales y desde entonces pasaron a ser “los más”.

Hoy, un ministro ya no es “el menos”, hoy es “el más” que se sirve antes que servir, mientras que un maestro ya no es “el más”, hoy es “el menos”, que debe tener un gran espíritu de servicio para tolerar sus carencias económicas además de los caprichos de sindicatos y administradores de la educación.

¡Vaya, qué ironía! Es curioso ver cómo, entre las palabras, también podemos ver las vueltas que da la vida.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN: Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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