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Clima
De la peste a la ceguera Por: Yanill Brancaccio Olmos La JirafaMartes, 26 de Enero de 2021 00:00 a.m.

De "bote pronto" se me viene a la cabeza que dos premios Nobel escribieron sobre el modo como la condición humana reacciona ante las epidemias.

Por un lado, Albert Camus, en su Peste, escribió sobre un "bicho" similar al que actualmente está pululando en nuestro ambiente que aisló a toda una comunidad (nadie entraba y nadie salía) y en el que se describía cómo el hombre en condiciones de emergencia es capaz de reaccionar de un sinfín de maneras. Al final, Camus fue benévolo con la "raza humana" y le concedió el beneficio de la duda, señalando que aún hay esperanza y que hay algo de bueno en él.

Saramango, sin embargo, en su Ensayo sobre la Ceguera, nos mostró que la condición humana, o esto que somos con todas nuestras características, en situaciones extremas no resulta tan bueno y más bien, siguiendo a Hobbes, somos el lobo de nuestro prójimo.

Ambas visiones, a mi juicio, reflejan bastante nuestro modo de ser: 1) nos preocupamos por los otros y somos capaces de actos heroicos que nos llevan a darnos totalmente a los demás sin importar lo que a nosotros nos pase. 2) Pero también somos capaces de rapiña, abusos y un sinnúmero de aberraciones fruto de esta "naturaleza" que poseemos.

Ahora en México y el mundo, además de todos los rollos críticos (de crisis) que conocemos, estamos padeciendo los embates del Covid-19. Algunos han identificado este fenómeno con dos sucesos del siglo pasado que mataron a no sé cuántos cristianos. Otros por allá decían que esto no mataba y que no había necesidad de enclaustrarnos. Unos más cercanos señalaron que no pasaba nada y que era esto fruto de las llamadas teorías de la conspiración. En fin, información y desinformación, estimación y desestimación. Una nueva crisis o, visión más optimista, una nueva prueba.

Prueba en cuanto que depende de nosotros las reacciones que tenemos sobre todos estos acontecimientos. Ya esta Jirafa lo había señalado: las crisis nos definen como persona, y ahora más que nunca tenemos que cuestionarnos, ¿esta epidemia qué "saca" de mí? ¿Seré capaz de controlarme o veré en el otro una amenaza?, ¿tengo en mis manos una (nueva) oportunidad para afirmarme? O más radical aún, ¿podré estar a la altura de las circunstancias y controlar estas variables que me han cambiado?

En fin, el reto está en la manera como asumo mis compromisos conmigo y mi entorno, si me "apanico" o si me reconozco. Aquel filósofo español decía que la masa es anónima; que si le muestras la problemática a una sola persona, ésta entenderá, pues es racional, pero si se la muestras a la muchedumbre ésta se torna ilógica y tiende a actuar por instinto.

Y aquí no se trata de negar la verdad, esto sería mentir (engañar), sino de ser conscientes que no todo mundo puede "manejarla". 

Los dramas puestos en el papel por Camus y por Saramago los estamos viviendo de alguna manera y esto va para largo. Aún hay mucho que hacer y mucho que esperar.

Por lo pronto, a cuidarse.

Esta Jirafa preocupona seguirá atenta.

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