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De la integración de lo femenino y masculino Viernes, 2 de Agosto de 2019 00:00 a.m.

“Vengo a restaurar mi sagrado masculino” dije en una ceremonia para abrazar las energías femeninas y masculinas. Tenía mucho tiempo creyendo que estaba buscando la energía masculina afuera de mí hasta que me di cuenta, en una ceremonia de cacao y de muchísima introspección, que era un enunciado de cascarón. Con mi energía masculina ya trabajada adentro de manera más bien involuntaria, me di cuenta del sesgo que había tenido por esta energía afuera.

Relaciones pasadas, patrones aprendidos de la infancia y unas cuantas películas de Disney me habían formado una extraña creencia de que la energía masculina era más bien opresiva y fungía como salvadora, y no complemento. Así que volteé a ver mi energía femenina, que la tenía también resquebrajada.

“Recibo con amor”, dije en una hermosa dinámica hasta que comprendí lo que se estaba integrando. Dentro de cada recibimiento, se estaba abriendo una nueva manera de interactuar con el otro. Y después de muchísimos años, mi esquema por recibir cambió. Finalmente dejé de recibir desde la carencia y comencé a hacerlo desde el merecimiento.

Debido a mi acercamiento desde la carencia, hasta hace unos días solía estar frenando recibir de los demás porque lo consideraba que no lo necesitaba gracias a una errónea incorporación de lo masculino. “Soy suficiente y no necesito nada de nadie” fue lo que me hizo creer que recibir no era para mí.

Comprensible, considerando que pasé en menos de un año de sentir que era un ser incapaz que no merecía a una mujer en reconstrucción con deseos de comerse el mundo y con una enorme motivación interna para seguir sanando.

Con esta nueva manera de recibir desde el merecimiento, y no desde la carencia ni la minusvalía, y de dar desde el amor, y no desde la superioridad ni la arrogancia, comencé a comprender finalmente lo que significa la integración de la fuerza femenina y masculina dentro de mí.

“Humildad” fue la palabra que me llega una y otra vez desde que logré integrar una nueva creencia: humildad para dar y humildad para recibir, primero asumiéndolo adentro, y luego llevándolo a lo aparentemente externo, con mis hermosas proyecciones, que son los demás.

La autora es contadora de historias, instructora de yoga y meditación, fundadora de la agencia contenidos Misión Conecta, y bloguera en silenciodementa.com. FB/diarroyomx Instagram 

@diarroyomx Mail: diarroyomx@gmail.com

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