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¿De hoquis o de oquis?Domingo, 5 de Abril de 2015 01:14 a.m.
Cuando los árabes invadieron territorios que hoy son de España ( 710-1492), muchas de sus palabras habrían de verterse en ese gran crisol que fue la península Ibérica, donde junto con una gran dosis de latín, un poco de griego, una porción de lenguas prerromanas y una pizca de otras lengua, habría de nacer el castellano.

Entre la arabía recién llegada estaba "haqq", voz que significaba  ´propina, retribución ´. Pronto esta palabra se adaptó a la fonética peninsular y se convirtió en "hoque", con la variante "alboroque", que en 1726 el primer diccionario de la Real Academia Española definía: "El don o dádiva que suelen hacer los que compran o venden a la persona o personas que intervienen en el ajuste del precio, o solicitan el despacho del género que se vende. Y también se extiende a significar el agasajo o regalo que una persona hace a otra por haberle solicitado alguna dependencia, como agradecimiento y remuneración, de su cuidado y trabajo...".

Debió suceder, no pocas veces, que la propina esperada nunca llegó y por eso la expresión "trabajar de hoque" pasó a significar "trabajar en balde". Así lo registró en 1627 Gonzalo Correas, en su Vocabulario de Refranes y Frases Proverbiales:

"De hoke: Dízese kuando alguno toma o se le da algo de más de lo prinzipal, komo por vía de soborno o aprovechamiento; kasi lo mesmo ke: «De sotake». «Kiere llevárselo de hoke»: de balde. «Kiere esto u estotro de hoke» y también Komer de hoke. Por: «Komer de balde» entre otros, i de sakaliñas".

Raro el modo de escribir de don Gonzalo, pero fue por su vano intento de imponer esa ortografía. Quedémonos con que “de hoque” significaba “de balde, de gratis”.

Desgastada por el tiempo, la expresión se fue desvaneciendo hasta prácticamente desaparecer. Aún hay rastros de ella en el diccionario, en donde encontramos: "De oque: loc. adv. de balde.", la encontré también en un glosario de regionalismos de una pequeña población de la región Extremeña de España llamada Ibahernando, tal vez aún la pronuncie alguien de los pocos habitantes que ahí quedan.

La historia no iba a terminar así. Cuando los españoles empezaron sus viajes al Nuevo Mundo, con ellos cruzaron el océano sus palabras y expresiones. Así, la vieja "haqq", enquistada en la locución "de hoque", tomó carta de naturalización en México y nuestro gusto por los diminutivos la convirtió en "de hoquis".

Hoy, “de hoquis" goza de muy buena salud y aunque lleva muchos años muy presente en las conversaciones coloquiales de nuestro país, no la registra el diccionario actual, aunque curiosamente sí apareció en las ediciones 1927, 1957, 1984, y 1989. ¿Por qué la quitarían?, yo creo que ni los mismos académicos tienen una respuesta.

En el Diccionario breve de mexicanismos de Guido Gómez de Silva, dice: "oquis: de oquis o deoquis o de hoquis. (Del español de oque ´de balde´, del árabe h.aqq ´derecho, retribución, regalo´.) loc. adv. 1. Gratuitamente, sin costo, de balde. || 2. Inútilmente".

Entonces, como no se ha establecido una norma, podemos escribir "de oquis" o "de hoquis" según nuestra preferencia. Aunque, por razones etimológicas y mientras se deciden, a mí me parece más apropiada la segunda forma.

Ya ven, así se escribe la historia de una palabra que, para sobrevivir en nuestra lengua, hubo de cambiar el turbante por un sombrero de charro.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:       Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y     conductor   de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las     palabras para   luego ir con el chisme.
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