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De gobernadores y gobernadosDomingo, 7 de Junio de 2015 01:04 a.m.
En lengua griega, hace miles de años, llamaban kibernetes a los marinos responsables de conducir los barcos a su destino;  kibernetike era el arte de navegar y el verbo kybernan significaba ‘conducir el barco’.

De kibernan, en latín nació el verbo gubernare con sus derivados, al principio con el mismo significado náutico. Como huella del origen marino de esta familia de palabras, en el diccionario aún encontramos la voz gobernalle, que es el nombre del timón con el que se gobierna el navío.

Sería en Roma donde, por metáfora, gubernare pasó a significar ‘conducir al pueblo’. De ahí, en castellano nacieron otras palabras como: gobernar, gobierno, gobernador y gobernados.

Por cierto, en México, para referirnos a cosas del gobierno usamos la palabra que unos dicen gobernatura y otros gubernatura, ¿usted a cuál le va? Anticipo que esta palabra no está registrada en el diccionario, así que no hay norma establecida. Tal vez ocurra como con gobernativo y gubernativo, que se usa de los dos modos; ahí sí, la Real Academia Española ya tomó una decisión: Las dos son buenas. Entonces, mientras son peras o son manzanas, usted diga gubernatura o gubernatura, ya el tiempo dirá si se queda una o las dos.

En el año 1834, en Francia, buscando una palabra para nombrar al estudio de ´los modos de gobernar´ se propuso la vieja palabra griega cybernetiqué y después, en 1948,  el matemático norteamericano N. Weiner, escribiría: «Hemos decidido, para nombrar al campo de la teoría de control y comunicación, tanto en máquinas como en seres vivos, usar el nombre Cibernética». Nació así, una palabra que pronto se convertiría en símbolo de modernidad y que pintó una gruesa raya entre las nuevas y viejas generaciones. Esto lo plasmó Julio Cortázar en un texto de 1963: «Lo malo —dijo Oliveira mirándose las uñas— es que a lo mejor ya se coaguló y no me di cuenta, me quedé atrás como los viejos que oyen hablar de cibernética y mueven despacito la cabeza pensando en que ya va a ser la hora de la sopa de fideos finos».

Después, el boom de las computadoras y la explosión de la Internet en los últimos años del siglo xx. La voz cibernética se convirtió en símbolo de cultura computacional, y entonces nació “lo ciber”. Se empezó a hablar de ciberniños, de cibernautas, de cibercafés y por supuesto, del ciberespacio, palabra acuñada por el escritor de ciencia ficción William Gibson en 1982, en su novela Burning Chrome. Así, el antiguo kybernetike (‘arte de navegar’), volvió a tomar vigencia. Sólo que ahora se navega en un mar de información,  en el que también, si no tenemos cuidado, podemos naufragar.

Si usted fuera uno de aquellos marineros griegos y le dieran la oportunidad de escoger a su kibernetes, ¿A cuál elegiría?... seguro que se decidiría por el que, a su juicio, mostrara mayor destreza para navegar, después de todo de eso dependería su seguridad en el viaje. Deberíamos de aprender de la metáfora y así, con ese mismo interés, elegir al gobernador con más aptitud para llevarnos a buen puerto. En esta decisión, vale más razón que emoción; y no olvidar que, querámoslo o no, iremos arriba de ese barco.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN: Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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