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Clima
Cuando el buen hábito te arrastra Por: Brenda Rodríguez Un sabio amigo... llamado maratónMartes, 23 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Con el pasar de los años, una vez que hemos adquirido el hábito de correr, es difícil que nos sintamos bien si por algún motivo no podemos hacerlo.

Motivos como un día demasiado ajetreado, una junta a última hora, un compromiso repentino para los que corren al final del día, o los que lo hacemos por las mañanas, algo tan simple como no programar correctamente el despertador, son cosas que suelen pasar y, claro, algunas otras que no están en nuestras manos.

Cuando algo así nos pasa y no podemos tener esa cita tan importante para los corredores, nos sentimos como si algo le faltara a nuestro día, es algo así como si no estuviéramos completos.

La semana pasada, por ejemplo, tuvimos un clima excepcionalmente frío, y no fue una sorpresa para mí encontrar en mis redes sociales a ciertas personas que conozco e identificó como corredores de corazón, corriendo como siempre.

No importó lo gélido del ambiente, eso sí, corriendo abrigados de manera adecuada para la temperatura, porque el corredor verdadero es consciente de la importancia de priorizar su salud por sobre todas las cosas, incluso sobre sus mismas ganas de correr.

Algunos más decidieron entrenar en casa ya sea en banda, rodillo, algo de cardio, es decir, en general los días no los pasaron en blanco.

Y estoy segura que algunos, por cualquier situación que hayan tenido -vaya que esta vez sí tuvimos complicaciones, en general relacionadas con el clima-, se tuvieron que quedar sin entrenar.

Conversando con una de esas personas a la cual considero corredor apasionado y sumamente disciplinado, derivado de la situación que le tocó, por esta ocasión tuvo que quedarse sin entrenar por un par de días.

Y lo que más llamó mi atención fue la ansiedad y demás sentimientos que le produjo el no haber podido hacerlo, no es raro que nos sintamos así cuando no podemos correr, ya que el hábito es tan fuerte y está tan arraigado a nosotros que sencillamente nos arrastra, aunque no queramos.

Si esto lo comentara con alguna persona que no corre o no ha llegado a ese punto de la relación con este hábito en particular, estoy segura que sin duda lo tacharía de exagerado, desequilibrado o hasta ridículo.

Comprendí y validé sus emociones indiscutiblemente legítimas, porque lo comprendo, lo he sentido y sé que al no ser algo destructivo es un hábito, uno bueno, y no un vicio, como suelen decírnoslo a los corredores a veces.

Tener buenos hábitos implica un alto nivel de compromiso hacia nosotros mismos, construirlos depende de uno mismo y nos ayudará a tener una mejor calidad de vida.

Cuando el buen hábito te arrastra, aunque no quieras, siéntete afortunado o afortunada.



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