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¿Cuál es la butaca más cara del Estadio de Beisbol Monterrey?Martes, 19 de Marzo de 2019 02:00 a.m.

Así preguntó en 1997 Enrique Morones, representante en aquellos años de los Padres de San Diego, para atención de la gente de habla hispana.

La reunión tuvo lugar en un salón del Hotel Ancira de Monterrey, con todos los representantes de los equipos de la Liga Mexicana. En esos años, yo era ejecutivo (gerente de ventas y marketing) de los Algodoneros de Unión Laguna de Torreón.

“Entonces”... repitió Enrique, “¿cuál es la butaca más cara del estadio?”. Nadie supo responder, y a mi respuesta correcta, un premio de $100 dólares en efectivo.

Los directivos de los equipos señalaban sus palcos con las supuestas butacas más caras, ya fueran de terreno, abiertos, en las laterales, o bien, privados.

Mi respuesta fue: “La butaca más cara, es la vacía”, es correcto, me dijo Morones, porque aparte del costo por ocuparla, agrégale los consumos que genere el aficionado en el transcurso del juego.

¿DEMANDA EN PUERTA?

Recordé esa anécdota porque la directiva de los Sultanes -esta temporada- le está cobrando aparte a los propietarios ‘de por vida’ de los palcos privados y, según ellos, presumen que tienen en su poder documentos que los acredita como propietarios de los palcos privados.

Entonces tendrán que demostrar su propiedad. Según parece, se hicieron tres aportaciones para la construcción del Estadio Monterrey:

1.- La Cervecería Cuauhtémoc, a través de Don Carlos Torres (QEPD)

2.- Raúl González, por órdenes del entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari.

3.- LOS EMPRESARIOS, con el pago de la propiedad de los palcos, que se adquirieron en forma vitalicia.

“Luego de que en los últimos días algunos dueños de palcos vitalicios del Estadio de Beisbol Monterrey se mostraron inconformes debido a que aparentemente se les cobraría un cargo extra por los partidos de Grandes Ligas y de la Liga Mexicana del Pacífico, José Maíz, presidente de Sultanes, aclaró el punto.

“El directivo señaló que a los dueños de los palcos sólo se les solicitó una cooperación ante la fuerte inversión que se ha realizado para la remodelación del ‘palacio sultán’, en el armado de una plantilla competitiva, y en traer partidos con equipos de Grandes Ligas. Sin embargo esto es totalmente voluntario y no existe obligación por hacerlo: No se les exige, se les pide una aportación voluntaria” (nota de Mediotiempo).

CUESTIÓN DE ENFOQUE

‘Pepe’ Maíz García buscó al gobernador del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez, al terminar la temporada pasada, para que le renovara el comodato de préstamo del estadio por ‘otros 25 años’.

Si el comodato estaba originalmente a nombre y con la firma del José Maíz Mier (padre de Maíz García), es de considerarse de que a su ausencia (por fallecimiento)... ¿dejaba en automático de tener vigencia el uso y préstamo del inmueble en cuestión?

¿Se tendría que buscar renovarlo, ahora sí, a nombre de José Maíz García?. Claro que las relaciones familiares, a nivel político de la familia Maíz, pues lo liberaban quizás del compromiso legal de la inmediata renovación, pero dejemos eso a un lado.

Aquí el problema es que, la actual directiva, tal parece que se echó ‘ese trompo a la uña’... y se encargó de ajustar a los empresarios propietarios de los palcos privados.

Pero resulta que los afectados respondieron, probablemente si es necesario irán con demanda, ya que se les exige -supuestamente- $10,000 pesos por butaca de los palcos privados por temporada. Ahora sí que estas van a ser las butacas más caras del Estadio Monterrey.

Los empresarios propietarios de los palcos, sin duda, tendrán la intención de estar listos con su notario público para comprobar por escrito que les niegan el acceso a su propiedad, y se va a armar el sainete más grande en la historia del beisbol, porque estos caballeros no son cualquier cosa en nuestra sociedad... y con ellos no se juega.

Esperemos que medie la prudencia de los cobrones y no se metan en camisas de 11 varas, porque lo mejor es que le alcen cañas al tercio. Más vale prevenir que lamentar... ¿no cree usted? Mire, a fin de cuentas, son sólo cosas del beisbol.

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