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Crecemos en el camino Por: Brenda Rodríguez Un sabio amigo... llamado maratónMartes, 16 de Febrero de 2021 02:00 a.m.

Cada experiencia vivida, más allá de si fue positiva o negativa, puede convertirse en algo que origine un conocimiento, pero eso dependerá de nosotros.

Por supuesto que aprendemos de lo bueno que nos pasa. En lo personal siento que he aprendido más cuando me toca vivir alguna experiencia negativa. Para nada es que me gusten o las prefiera, es solo que así toca vivirlas, a veces.

La famosa frase: "El arte de vencer se aprende en las derrotas", atribuida a Simón Bolívar, se refiere precisamente a eso, a la colección de vivencias que significan un revés en nuestras vidas, pero que gracias a ellas aprendemos a salir victoriosos más adelante.

En este nuestro deporte favorito no estamos exentos de pasar a menudo por este tipo de experiencias, gratificantes y otras no tanto, a veces más de estas últimas aunque no nos agrade mucho reconocerlo.

Una derrota en este sentido para nosotros los corredores puede ser el no alcanzar ese tiempo en alguna distancia que nos hemos propuesto, el no poder concretar ese viaje para hacer el maratón que tanto deseamos... o algo más doloroso, que es lesionarnos.

Cuando, por ejemplo, nos fijamos la meta de hacer un tiempo específico en el maratón, todo gira en torno al reloj, cada entrenamiento que hagamos, en cuanto tomamos esa decisión, tiene un propósito para alcanzarlo, sabemos que serán meses de intensa y, seguramente, desgastante preparación.

Llegado el día de poner a prueba todo lo que hicimos durante meses, algo puede no salir bien, por más preparados que estemos, habiendo hecho todo lo necesario, ya sabemos que nuestro querido amigo maratón tiene la última palabra.

Entonces estamos ahí, cruzando la meta frustrados, tristes y derrotados por no haber alcanzado "la victoria" que tanto buscábamos.

Y esto nos puede pasar... y sí, pasa una y otra vez, pero cada vez que sentimos que fallamos, algo dentro de nosotros va fortaleciéndose, y si empezamos a ser conscientes y logramos aprender de ello, podremos usarlo a nuestro favor.

Si cada día, durante todo el camino para llegar a esa línea de salida, tuvimos la disciplina para no perder los entrenamientos, la concentración y la dedicación para realizarlos a conciencia, entonces superamos los obstáculos que se nos hayan presentado, es decir, que hicimos nuestro mayor y mejor esfuerzo tanto físico como mental... entonces, definitivamente no es una derrota.

El proceso para llegar a nuestra victoria, desde mi punto de vista, es más valioso que sólo alcanzarla, todo lo adquirido durante el transcurso ya es una ganancia personal, es algo que ya se queda y se acumula para el próximo intento.

El éxito que buscamos llegará, siempre y cuando continuemos esforzándonos para obtenerlo.

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