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Monterrey, NL
Clima
Coto vedado, decisiones individuales y Covid Por: Moisés Lopéz Cantú SystemáticaMiércoles, 23 de Diciembre de 2020 00:00 a.m.

Pensar que con decisiones individuales se van a resolver complejos problemas globales o colectivos es un sueño, es como "apostar" a que los niveles de material particulado y monóxido de carbono se resolverán si los regiomontanos, voluntariamente, dejan de asar carne utilizando carbón.

No sé vale que los "sueños" se planteen como políticas o acciones de gobierno y eso es lo que más o menos nos han venido ofreciendo cuando se plantea la "educación" o la "conciencia colectiva" como el mecanismo para reducir los contagios de Covid... mientras que se dejan de lado obligaciones y capacidades de gobierno.

Los gobiernos tienen cotos vedados y espacios en donde su actuar es indispensable. 

Los gobiernos no deben intervenir ni amenazar los derechos fundamentales (libertad de expresión y credo, derecho a la propiedad privada, entre otros). Por el contrario, deben intervenir donde las decisiones individuales son insuficientes para generar acciones colectivas o bienes comunes equitativos y razonablemente justos (como la educación o la procuración de justicia, por ejemplo) o para mitigar el efecto de fenómenos que no pueden ser resueltos desde lo individual, como en el caso de la contaminación del aire o el manejo de una pandemia como el Covid.

Es comprensible que, ante fenómenos complejos, como el Covid, se estudien y prueben distintas estrategias, pero resulta difícil entender que se cierren centros comerciales y se permita el comercio informal o que se impida el acceso a gigantescos parques (únicos espacios públicos en donde se puede hacer ejercicio con sana distancia) y se restringa el transporte público provocando más aglomeraciones. 

Pero, sobre todo, es inaceptable que se responsabilice a los individuos por los contagios masivos, al mismo tiempo que las autoridades deciden no utilizar sus facultades constitucionales para restringir las libertades de desplazamiento. 

Nuestros gobiernos pueden hacer mucho más de lo que hasta hoy han hecho. Siempre tienen disponibles las herramientas de la transparencia, la rendición de cuentas, el ejemplo y cuando no hay más, el cuidadoso ejercicio de la coerción... ahí es donde se miden los tamaños de los grandes líderes. 

¿Qué ya se ha informado mucho? Pues sí, pero ha sido insuficiente, la pandemia todavía va para largo y, en el fondo, se trata de la vida o la muerte. Si nuestro gobierno no quiere cambiar su "estrategia" sólo queda profundizar en la transparencia, la congruencia y el ejemplo. Los tres eventos o acciones que siguen ilustran bien esta idea.

¿Qué sentido tenía utilizar toda la gama de amarillos y naranjas del Pantone para terminar donde todos creíamos que estábamos? ¿No hubiese sido mejor anunciar el cierre, cuando menos, una semana antes? Se hubiesen evitado el desgaste en la credibilidad y las personas se hubiesen organizado mejor, evitando aglomeraciones.

Hoy por la mañana, durante la mañanera, se dijo que ya hay menos movilidad en el Valle de México ( HYPERLINK "https://bit.ly/3rvGcGS"https://bit.ly/3rvGcGS) y esa "baja" se comparó con el exitoso operativo para reducir la afluencia a la Basílica. Es cierto que el operativo del 12 de diciembre fue exitoso, pero no se puede comparar con lo que ocurre con la movilidad general del Valle de México: según el Coronavirus Impact Dashboard del BID ( HYPERLINK "https://bit.ly/3riWy5r"https://bit.ly/3riWy5r), los niveles de congestión en la CDMX del 12 de diciembre estaban 4% arriba de la primera semana de marzo de 2020, poco antes de empezar las restricciones a la movilidad, y un 96% por encima del punto con menos congestión (4 de abril). Hoy 22 de diciembre, las restricciones a la movilidad no han surtido un efecto suficiente para reducir el ritmo de los contagios y hospitalizaciones.

Aunque no es la panacea ni la solución total, no nos haría daño ver a todo el gabinete usar cubrebocas y, efectivamente, reducir su actividad pública para mandar un claro e inequívoco mensaje: la cosa está color de hormiga, quedémonos todos en casa.

Los ciudadanos tenemos derecho a la verdad, sin eufemismos ni medias tintas.

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