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Con muchos pantalonesDomingo, 19 de Octubre de 2014 01:14 a.m.
“Los más completos varones se amarran los pantalones”. Así reza un dicho popular basado en la creencia de que esta prenda es exclusivamente masculina. Bueno, es que así fue por mucho tiempo; las damas vestían sus faldas, ¿y los pantalones?, ¡ah!, esos eran para los hombres muy hombres. De aquella lejana etapa también nos quedaron las frases “llevar los pantalones”  para dejar claro quién manda en casa y “fajarse los pantalones”, que es agarrar entereza para enfrentar una dificultad; además, decimos “tener pantalones”, que vale por ´tener valor´.

Pero sucedió que un mal día las mujeres decidieron incluir esta vestimenta en su atuendo y nos echaron a perder la fiesta. Ahora, cuando decimos que en casa “nosotros llevamos los pantalones”, corremos el riesgo de que nos digan “pues los llevarás a la tintorería…”. En fin, ya nos vamos acostumbrando a que las damas, cada vez con más ímpetu, incursionen en las cosas que antes nos eran exclusivas, ¡y vaya que lo hacen bien! Pero mejor no hablemos de estas cosas, es de sabios no abrir resquicios a la indignación de las féminas. Volvamos con los pantalones y perdámonos en la deliciosa historia de esta palabra.

Todo empieza con san Pantaleón de Nicodemia, un mártir cristiano que fue decapitado en el año 305 de nuestra era. En la Edad Media los venecianos dominaron el comercio en el mar Mediterráneo y, en sus correrías por tierras turcas, supieron de este santo y le tomaron devoción. Pronto san Pantaleón se convirtió en el santo patrono de Venecia y le fue construido un gran templo llamado Templo de San Pantalón, pronunciación del dialecto veneciano. Tanta promoción dieron los de Venecia a este santo, que eso les valió el mote de “los pantalones”. También es relevante decir que, además del santo, los venecianos se llevaron de Turquía la vestimenta, que en ese entonces eran unos calzones largos y entallados en los que predominaba el color rojo. Esta prenda les fue tan característica que se convirtió en su vestuario típico.

En el Siglo XVII se popularizó un tipo de teatro llamado Commedia dell´ Arte en la que uno de los personajes principales era la caricatura de un veneciano, por supuesto, con calzón rojo y, para que no quedara duda, con nombre Pantaleón. Esto acrecentó la fama de la prenda y del nombre en muchas regiones de Europa. Cuando poco después esta vestimenta se puso de moda en Francia por influjo del personaje teatral, la llamaron pantalón. Luego, del francés la palabra pasó al castellano ya casi a fines del Siglo XVIII y, como dijimos líneas arriba, era una prenda exclusivamente masculina; de ahí que se convirtiera en símbolo de hombría.

Una curiosidad de esta palabra es que, por tener la prenda dos piernas, irregularmente se pluralizó. Con esto quiero decir que igual decimos “se me rompió el pantalón” o “se me rompieron los pantalones”, aunque se trate de un solo objeto.
¡Cómo son las cosas! Pantaleón de Nicodemia, aquel mártir turco cuyo nombre significa ´todo misericordioso´, nunca imaginó que su nombre se guardaría en una prenda de vestir que alcanzaría mayor celebridad que su santidad.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:
Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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