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¿Cómo llegamos aquí? Por: Armando Arias AmbulandoMiércoles, 18 de Noviembre de 2020 02:00 a.m.

Un mundo que sigue experimentando las convulsiones de la lucha por el poder, por la riqueza y por los recursos naturales disponibles en el planeta, que se ha empeñado en seguir en consecuencia, los valores, las políticas y los modelos que le permitan conseguir aquello, sin dar importancia a las consecuencias y con una visión en apariencia de largo plazo pero en realidad miope e inmediata, se sacude hoy por lo que puede ser una de esas consecuencias colaterales de su frenética e implacable carrera.

Un virus, una economía concatenada e interdependiente, un egoísmo galopante, tienen a la existencia como la conocemos, contra la pared. Le hemos dado mayor importancia a la riqueza material que a la dignidad de las personas, de los animales, de los ecosistemas.

Cada acto en el mundo, en una nación, en un estado, en una comunidad, en una familia o que una persona lleva a cabo parece estar cortado por la tijera de los mismos valores o antivalores que nos han traído hasta donde estamos. Un pueblo poderoso, mal llamado exitoso, suele ser medido por su desempeño económico como indicador cuasi único. Premiamos al que vende más, al que produce más, al que saca mejores calificaciones, al que gana el primer lugar en una competencia. Los modelos que mueven nuestro trabajo premian con dinero el desempeño, el ganarle al otro.

Las oportunidades parecen llegar a quien tiene recursos con mayor frecuencia. La salud parece ser de quien la puede pagar. Riqueza llama riqueza, dicen algunos. No hay tiempo para lo trascendente. Sólo se vive una vez, se escucha y se lee. A simple vista no parece resultar tan bien lo que hemos venido haciendo, y no hace falta mucho análisis para concluir que si lo seguimos haciendo obtendremos resultados parecidos. ¿Qué cambiaría si el propósito de la humanidad no fuera solamente el poder, la riqueza y el dominio? ¿Qué tenemos que cambiar para que el planeta y la humanidad sean viables y sus actividades sean sustentables?

Vale la pena echar un vistazo a lo que algunas organizaciones a nivel mundial han venido haciendo en lo que parece ser un despertar a estos asuntos. Lea usted un poco sobre Patagonia, una empresa de las llamadas impulsadas por su misión y centradas en valores que ponen a coexistir en armonía valores como fabricar el mejor producto, no causar daños sino bien, usar al negocio para proteger la naturaleza, innovar. Encontrará en este emprendimiento de Yvon Chouinard una manera de contribuir responsablemente y de forma sustentable al entorno, en lo económico, en lo ecológico y en lo humano.

Una mirada al trabajo de Muhammad Yunus, emprendedor social y banquero, Premio Nobel de la Paz por su trabajo en torno al microcrédito y a las microfinanzas, propone que mientras un gran grupo de personas no alcance formas en que puedan salir de la pobreza, la paz no podrá llegar. En una conferencia organizada por la Universidad de Monterrey, Yunus alentaba a los asistentes a hacer precisamente lo contrario a lo que los modelos que conforman el statu quo hoy proponen para comenzar un viraje a otras formas de hacer las cosas y transformar la existencia.

Ser humano es ser social, es servir y alcanzar la realización a través de la realización sostenible de la comunidad que le rodea. Enfrentar cualquier dificultad así, en comunidad, con el indicador del éxito propio dependiente del otro, es una tarea que es alcanzable y que trae consigo la satisfacción que no se alcanza con nada que sea material.

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