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Clima
Comida de fábrica Por: Roberto Navarro Crónicas de un comelónJueves, 15 de Octubre de 2020 02:00 a.m.

El verdadero problema con nuestra alimentación.

Este martes, recibimos la noticia de que la Secretaría de Economía emitió una orden para suspender la comercialización de 19 marcas de quesos y dos de yogurt por no cumplir con las normas oficiales mexicanas. 

Las marcas que se vieron en esta situación son algunas de las que hemos podido encontrar en los supermercados desde ya hace muchos años y para muchos de los que crecimos en ambientes de ciudad, han sido los quesos que siempre conocimos y consumimos. Para algunos, esta noticia representa un triunfo sobre el "plastiqueso".

A mediados del siglo XX, la mentalidad con la que se veía la producción de alimentos cambió drásticamente. Los avances tecnológicos de la época permitieron la aceleración de la producción y así nació la comida industrializada. 

El objetivo de las compañías de alimentos, se convirtió, entonces en producir más, para generar más dinero. Dedicaron a su vez grandes cantidades de dinero a campañas para promocionar sus productos. Podemos recordar en Estados Unidos campañas como "Got Milk?" o "Beef, it´s what´s for dinner". 

Si observamos los comerciales de las grandes compañías de alimentos (sanos o menos sanos) encontraremos celebridades para convencernos de utilizar sus productos o mensajes de que sus productos nos hacen la vida más fácil, para que tengamos que cocinar menos. Incluso campañas para intentar convencernos de que algún producto es "más saludable" que otros (como el caso de la manteca vegetal). 

Dan Barber alguna vez equiparó la mentalidad de las compañías de alimentos con las de las grandes productoras de automóviles, indicándonos que se basan en la extracción y la búsqueda producciones cada vez mayores. 

Una de las industrias que más daño hace, es la de la carne de res y con justa razón, la normalización del consumo de carne res hasta volverlo cotidiano ha justificado una industria que destruye ecosistemas, genera grandes cantidades de gas metano y requiere de una cantidad desproporcionada de recursos para producir cada kilo de carne. Con esta lógica, no es de extrañarse que esta industria sea uno de los pilares con los que los veganos justifiquen la necesidad de cambiar de dieta. 

Lamentablemente, no es tan sencillo, también la dieta vegana puede ser adaptada para la industrialización. Circulan en noticias, historias de cómo la sobreexplotación de la almendra para la producción de la leche, ha resultado en la destrucción de colmenas de abejas, uno de los seres vivos más importantes del planeta. 

Entonces, ¿estamos atrapados en una situación sin salida?. No necesariamente, simplemente necesitamos ser más responsables con nuestros consumos. Productores más pequeños, mejores productos y sí, menos y mejor carne. No va a ser fácil, pero valdrá la pena. 




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