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Clima
Cerrando ciclos Por: Javier Gutiérrez El momento presenteMartes, 22 de Diciembre de 2020 00:06 a.m.

Mientras no soltemos lo incambiable de nuestra mente, lo nuevo no tiene espacio para florecer.

Hoy vivimos momentos sin precedente, la humanidad enfrentamos uno de los retos más grandes de los últimos tiempos, la pandemia sigue generando ajustes indeseables y sensibles pérdidas.

Pero es hoy más que nunca, cuando necesitamos de toda nuestra sabiduría para afrontar de una forma madura y objetiva la realidad que se nos presenta. Hemos sido como generación infinitamente afortunados comparados con generaciones de humanos que enfrentaron situaciones mucho más devastadoras que las nuestras y eso debemos agradecerlo.

Sin embargo, es absolutamente natural que ante una situación adversa global como esta crisis sanitaria que enfrentamos, aderezada ahora por las fechas decembrinas, sintamos esa impotencia y frustración de no podernos reunir y festejar la Navidad y el Año Nuevo o llorar al lado de los que amamos, si hemos perdido a un ser querido, sin embargo, si nos resistimos a esta realidad, más sufriremos.

Por lo que tenemos que esforzarnos por cerrar ciclos, debemos entender que la vida está matizada por infinidad de pérdidas y ganancias, es indispensable comprender que ningún ser humano sobre la faz de la tierra ha tenido, tiene o tendrá todo a su favor, pensar así no sólo es infantil sino injusto, injusto porque la vida es mucho más sabia de lo que puede ser la perspectiva de una persona, así que, si algo hemos perdido, preguntémonos ¿Qué sí tengo?.

Al generarnos esta pregunta, nos daremos cuenta de que no importa a quien o cuánto hemos perdido en estos momentos, siempre habrá mucho más que sí tenemos y eso hay que agradecerlo, pero además de agradecerlo, este reconocimiento de que la balanza de la vida aún y a pesar de las pérdidas o restricciones sigue estando a nuestro favor, nos permitirá algo que olvidamos muy fácilmente cuando vivimos algo adverso: que de eso adverso también aprendemos si lo vemos con los ojos de la aceptación.

Así que en lugar de preguntarnos ¿Por qué a mí? Lo que hace que caigamos en un espiral de sufrimiento sin respuesta, preguntémonos ¿para que a mí?. Y busquemos en nuestro interior ese crecimiento que sólo se produce ante los grandes retos y las grandes pérdidas.

Todos vivimos constantemente pequeños o grandes duelos y cada que el cerebro vive una pérdida o frustración, se genera en el una ´herida emocional´ natural, puede ser una raspadura leve o una profunda incisión, pero si aprendemos a ver el momento presente con toda su plenitud, invariablemente, terminarán sanando, así que ante cada reto, evitemos dejarnos llevar por los ´debería´ o por lo ´justo e injusto´ y veamos la vida en todo su misterio, su magia y su maravilla e indudablemente, creceremos.

Hasta el siguiente momento presente.

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