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Candidatos a gobernador: los heridos y los afortunadosPor: Eloy Garza Latitud Lunes, 31 de Mayo de 2021 02:00 a.m.

En el mundo empresarial existe un concepto curioso: "la herida del empresario". La inventó el periodista de negocios de la BBC, Robert Peston, y explica que la clave del éxito de los buenos emprendedores se debe a su capacidad para sortear retos y adversidades. 

Claro, sus rostros tienen las cicatrices de las mil y un batallas ganadas y perdidas. 

Lo mismo pasa con los candidatos a gobernador: los hay que sufrieron heridas en su pasado, que batallaron a brazo partido y son resilientes y los hay quienes por buena suerte arribaron como gobernadores.

El problema es que por una falla del sistema político mexicano, llega a los altos cargos públicos gente mediocre y sin atributos. 

Estos políticos no crecieron en condiciones difíciles, ni se templaron en entornos adversos. De ahí su huecura, su desprecio popular, su falta de empatía. 

La mayoría de los fundadores de grandes empresas comenzaron a ser exitosos bien entrada su madurez. 

El mejor publicista de todos los tiempos, David Ogilvy solía contar que ninguna agencia de publicidad lo hubiera contratado porque a sus 38 años no tenía profesión y estaba desempleado. 

Ray Kroc, el visionario detrás de McDonald´s tenía 50 años y estaba en el ocaso de su carrera cuando lo fichó la empresa de los arcos dorados. 

A la pregunta de por qué inició su carrera como emprendedora en el ocaso de su vida, Mary Kay solía responder: "siendo ya una mujer madura y con venas varicosas, en realidad no tenía mucho tiempo para darle vueltas al asunto". 

Tanto Ogilvy como Kroc y Kay fueron miembros honrosos del "club de la herida del empresario". Pero el rostro juvenil de muchos gobernadores y alcaldes en México no muestran esa herida. No tienen cicatrices ni rastros de esquirlas de guerra. Puro bótox y cirugías faciales. 

Warren Buffet, el famoso inversionista, tiene una frase burlona que les cae como anillo al dedo a estos políticos: "son miembros del club del esperma con suerte". 

Su cargo no se lo ganaron a pulso sino que lo heredaron de sus padres biológicos o de sus padrinos. 

Seguramente la mayoría de estos padrinos ya se arrepintieron de haberles heredado el cargo. Varios me lo han confesado. 

Invito al lector a participar en un ejercicio futurista: ¿quiénes de los actuales aspirantes a gobernador de Nuevo León forman parte del "club de la herida del político" y quienes están clasificados en "el club de los espermas con suerte"? Haga cada quién su lista personal. 

Ojalá que el próximo gobernador lo reclutemos democráticamente los nuevoleoneses del primer club (el de los heridos), y a los miembros del segundo club (el de los espermas con suerte) los mandemos derechito a su casa. 

Se lo merecen tanto unos como otros.

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