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Callar al presidentePor: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 16 de Abril de 2021 02:00 a.m.

El presidente Andrés Manuel López Obrador (ALMO) insiste en ser factor ante las elecciones por llegar el 6 de junio, no acepta el papel de estadista, prefiere el de activista de Morena.

En 2006, el entonces candidato López Obrador obtiene la victoria social al reconocerse que hubo mano negra desde la presidencia y el consejo coordinador empresarial contra su campaña, nunca se legitima Calderón.

Luego en 2007 alcanza una segunda victoria al prohibirse constitucionalmente que los gobernantes suspendieran con dos meses de anticipación a la jornada electoral, los actos públicos que pudieran influir en las contiendas electorales.

Ahí triunfa el "cállate chachalaca", grito de guerra empleado por ALMO (no las otras siglas, por ser marca registrada) contra el intervencionismo del entonces histriónico presidente Vicente Fox.

Fue gracias a ALMO que se puso bozal a los gobernantes, quienes desde su posición de influencia y liderazgo social hacían proselitismo para sí mismos, para sus partidos o para sus candidatos.

Hoy, nuestro presidente rompe con lo mismo que exigió, desde la tribuna en Palacio Nacional fustiga a la oposición, utiliza la tribuna para influir en contra de los partidos opositores y aprovecha los programas sociales para pretender ganar adeptos en Morena.

Utiliza la procuración de justicia para golpes político-electorales, algunos dirán que no es el único, que recordemos a Peña haciendo lo mismo contra Anaya o Calderón, Fox y así para atrás, pero justificar sus violaciones morales y jurídicas a la ley no valida los actos.

Es cierto, no es el único, pero por eso llega él, para cambiar todos esos vicios y delitos que quedaban impunes y se ejercían al amparo del poder, el pueblo castigamos que los presidentes faltaran al juramento de procurar la ley y proteger la democracia.

Desde las mañaneras se ataca un día sí y otro también al INE, a los partidos de oposición y a los grupos de poder económico o social, contrarios a los intereses de la 4T.

Quien ocupe la silla presidencial debe hacerlo con pensamiento e interés de estadista, con la vocación por servir y ponderar la democracia, convencido que el juicio histórico le llegará en un futuro cercano, no como líder de barrio quien cree que su partido y su verdad es la única realidad.

El gobierno de la 4T sabe que no ha trabajado, que sus resultados son paupérrimos, que la gente, en gran cantidad, está decepcionada de ellos y sus falsas promesas, que los mexicanos descubrimos que la izquierda de la 4T es más neoliberal que la llamada derecha.

Lo sabe y por eso recurren a marrullerías, a utilizar el poder gubernamental para influir en las elecciones, para amenazar con vetar las decisiones del Poder Legislativo si no se someten a su voluntad.

México no merece las conductas del presidente, no es por esto que tenemos por lo que votaron millones de mexicanos, se votó por un sistema donde el gobernante alejara la corrupción de las oficinas de gobierno y en la 4T se respira y transpira la corrupción, desde el más alto puesto de gobierno.

Sí, hay corrupción en la oficina presidencial, porque es corrupción violar la Constitución y utilizar las mañaneras para atacar a la oposición y a la autoridad electoral, sólo por no aceptar someterse y pensar diferente.

Necesitamos que ya se calle el insulto, la descalificación, que terminen las burlas a la ley y la democracia.

Digamos con sus letras, lo que vivimos en esta elección es "corrupción desde Palacio Nacional".

Que alguna autoridad calle al presidente y todos votemos en rechazo a su intento por manipular la democracia. ¡Cállese señor mandatario!

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