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Bella DamaDomingo, 1 de Febrero de 2015 01:01 a.m.
Su origen es europeo. Las sombras de los árboles en las colinas boscosas son su guarida. Ahí nace y crece hasta levantarse metro y medio sobre el suelo. Ya madura, se hace una corona de bellas flores color púrpura y, como frutos, da unas llamativas y oscuras bayas esféricas del tamaño de las cerezas. La gente común la llama belladona y los estudiosos de la vida Atropa belladona.

En este nombre convergen y se esconden historias viejas que aquí voy a contar. Antes hay que decir que en la esencia de esta planta la naturaleza guardó una sustancia que hoy llamamos atropina, la cual tiene la virtud de que, en dosis muy controladas es un remedio contra algunas dolencias humanas, pero en exceso produce graves trastornos mentales e incluso la muerte.

En la Italia medieval las damas descubrieron que del fruto de esta planta se podía obtener un jugo de color añil que, al aplicarse en el contorno de los ojos, aparte de hacerlos parecer más grandes provocaba, por el efecto de la atropina, que las pupilas se dilataran. Esto las hacía más atractivas a los hombres, porque es de naturaleza que unas pupilas dilatadas mandan un mensaje de enamoramiento y atracción sexual.

Del uso cosmético que se le dio a la planta quedó que se le llamara bella donna, que en italiano significa “bella dama”, como un reconocimiento a lo que hacía por las mujeres de aquella época. Pero ya dijimos que el nombre completo es Atropa belladona y de esa “Atropa” se desprende otra historia que atrapa.

Asociar a la belladona con la muerte fue algo muy natural. Y es que no pocas veces la curiosidad llevó a niños y a no tan niños a probar de sus frutos, con resultados fatales. Muchas vidas así se perdieron. La perversidad humana, aprovechando esta circunstancia, con esta planta hizo eficaces venenos que no dejaban rastro. De ellos fue víctima, entre muchos, Claudio, un emperador romano. También se cuenta que así fueron envenenadas las tropas de Marco Antonio durante la guerra de Esparta.

Tanto impresionó al naturalista Carlos Linneo el poder mortal de la belladona, que fue él quien decidió nombrar al arbusto Atropa belladona; nombre inspirado en Atropos, una de las parcas de la mitología griega. Las parcas eran quienes, en esa creencia, regían la vida humana. Cloto, la más joven, llevaba consigo telas e hilos de todas las clases y colores, y los elegía según el destino de cada persona. Láquesis era quien, para tejer la vida, movía el artilugio en el que se enrollaban los hilos que Cloto le daba. La más vieja y cegatona era Atropos, que armada con unas tijeras muy largas, sin importar de quién se tratara, se divertía cortando a su antojo el hilo de la vida de las personas. Es por ella que “parca” se convirtió en otro nombre para la muerte.

La “bella dama”, también se vio involucrada en las historias de brujas. La creencia popular era que, por aplicarse un “ungüento mágico”, las brujas podían volar y hacer otras cosas sobrenaturales. De este ungüento, que en realidad existió, la belladona era un componente importante. Provocaba en las practicantes de la brujería alucinaciones y descontrol mental, que para aquellos tiempos no podía ser sino cosa del demonio.

Así, la Atropa belladona ha sabido estar presente en las facetas humanas de la seducción, la locura, la magia negra y en casos extremos hasta de la muerte. Pero al verla en su hábitat, creciendo a la sombra de un árbol, se le ve frágil, se le ve ingenua, se le ve linda... como una bella dama.

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:   Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
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