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Clima
Aniversario de la sindemia Por: Armando Arias AmbulandoMiércoles, 10 de Marzo de 2021 02:00 a.m.

Hace un año, el 11 de marzo de 2020, la OMS anunció que el nuevo virus llamado SARS-CoV-2 que provoca el Covid-19, había alcanzado la categoría de pandemia ante el desconcierto de los habitantes del planeta que lo habíamos visto como un fenómeno lejano a través de las imágenes que circulaban en las redes sociales y las noticias disponibles en los medios electrónicos.

Las medidas de distanciamiento social se comenzaron a observar ante la solicitud titubeante de los gobiernos, al menos del nuestro a nivel federal. Con esas medidas vinieron los cambios en las formas de vida antes usuales, en los sistemas, en las condiciones socioeconómicas, no sólo en el país sino en el mundo entero.

Los aprendizajes que se han ido añadiendo son muchos, empezando por una nueva forma de clasificar a este fenómeno. Merrill Singer, un antropólogo médico estadounidense, conceptualizó por primera vez el término "sindemia" haciendo referencia a las interacciones biológicas y sociales que son importantes para el pronóstico, el tratamiento y la política de salud.

Richard Horton, editor jefe de la revista científica The Lancet llamó al Covid-19 sindemia, ya que, según dice, hay que analizar y enfrentar al virus desde un enfoque biológico y social. Esto le da relevancia adecuada a la necesidad de resolver los problemas causados por la enfermedad desde una perspectiva social, dejando como insuficientes las soluciones biomédicas por sí solas. Horton recalca que ver al virus como sindemia invitará a una visión más amplia, que incluya la educación, el empleo, la vivienda, la alimentación y el medio ambiente. En su opinión, también las enfermedades no transmisibles como la hipertensión, la diabetes, la obesidad, las enfermedades respiratorias y cardíacas y el cáncer, en un entorno de desigualdad socioeconómica, hacen la realidad más compleja y la permanencia de los efectos del virus mayor, volviéndola crónica.

Hoy lo podemos ver con claridad, los grupos vulnerables que son afectados con más fuerza por el virus son numerosos y provienen de factores como la mala alimentación o la formación cultural, ambos probablemente relacionados con la carencia de recursos socioeconómicos. Hoy, por ejemplo, a pesar de que algunos, los más ricos, avanzan hacia la vacunación de la población de sus países, otros, los más pobres, no han tenido acceso a ni una sola dosis.

La vacuna será verdaderamente efectiva si la mayoría de los habitantes del planeta son inoculados, de otra forma el círculo de contagios permanecerá activo a niveles masivos. Es decir, la salud y el bienestar es un asunto que debe verse desde la perspectiva de la comunidad global, y no sólo desde el punto de vista de quien tiene los recursos para solventar sus gastos en esos rubros. Lo mismo con las enfermedades no transmisibles. Esta sindemia ha traído consigo este tipo de retos que, de ser resueltos desde el ánimo de la cooperación, el amor y la comunidad, nos volverá capaces de trabajar por construir un mundo sustentable. El problema del medio ambiente es uno que sólo se resolverá con un enfoque como ese, a pesar de los intereses particulares, económicos, políticos y de poder.

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