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Anclemos Por: Nora Lilia Zambrano Vázquez En Palabras De Los PsicólogosMartes, 25 de Febrero de 2020 00:25 a.m.

La semana pasada en un club de tareas, revisaba la agenda de uno de mis alumnos, al ir pasando las hojas me di cuenta de una serie de mensajes y sellos informativos que este alumno había  coleccionando a lo largo de la semana, y decir colección es un elogio la verdad es que había algunos repetidos, en especial el que delataba la falta de tarea o el de tarea incompleta, lo más curioso es que estaba anotada en las paginas anteriores, cuestioné por lo libros o materiales necesarios y todos estaban a la mano.

Y la pregunta obligada fue ¿qué pasó con  la tarea? Y la flamante respuesta fue:  No la hice… a partir de esa respuestas los siguientes minutos fueron cuestionamientos para aclarar la razón o razones por las cuales la tarea no fue hecha, y la respuesta final fue ¡no quise hacerla!.

Cada día estas respuestas son más y más comunes, pequeños ejerciendo su poder de decisión, empoderados, firmes y tajantes. Con la plena convicción que la tarea es opcional, de hacerse o no hacerse, letrados o más bien repetidores de frases como ¡no más tareas!, ¡los niños necesitan ser niños!, ¡los derechos de los niños!. Ellos están claros en que es su decisión.

Viéndolo desde una postura positiva, buscando las anclas para el aprendizaje podemos reconocer que esta terquedad, templanza e incluso cinismo, son habilidades que en otros ámbitos le serán tremendamente útiles, para sobrevivir, no me imagino a un médico sin la terquedad por buscar la mejor cura para su paciente, o un ingeniero sin la templanza para observar cuando quitan los pilotes de apoyo a una estructura, incluso el cinismo como una postura crítica a las nuevas reformas o para debatir los sistemas.

Sin embargo, considero que antes de estos procesos de pensamiento tan complejos, como le dicen a Neo tomar la pastilla verde o la roja,  deberíamos repasar los básicos. Como el orden, la sinceridad, la obediencia, generosidad, responsabilidad, voluntad, fortaleza, etc.  

Y no es que esté mal, el desarrollo del carácter de los hijos, pero tiene que ser fundamentado, reconociendo el valor del esfuerzo, las ventajas del bien hacer, no como postura egocéntrica de me lo merezco, me lo merezco. 

El gusto por el trabajo diario, por el hacer algo por alguien, el hacer bien las cosas porque sólo de esta manera me darán satisfacción, son acciones que desde muy pequeños les podemos ir compartiendo, pero es trabajo de nosotros como padres y maestros pasarle ese chip a las generaciones a nuestro cargo.

Si como padre no me comprometo con proveer a mis hijos de un hogar, seguro, y cuando digo seguro lo digo en todos los aspectos, seguridad económica, seguridad social, seguridad de cariño y comprensión, seguridad en el amor y el respeto, es obvio que lo van a buscar en otro lado.

Es seguro que no van a saber diferenciar entre un amor responsable y comprometido de una codependencia o relación toxica, si no les has enseñado, el valor del trabajo y la gratificación de hacer bien tu trabajo, le va a dar lo mismo hacerlo o no hacerlo ya que no hay diferencia porque él como quiera recibe, el problema será cuando ya no lo reciba, ¿cómo se va a hacer de el?.

Estimados lectores no perdamos la brújula, sí, los niños deben ser niños, y parte de esta edad mágica y maravillosa es aprender a reconocer la autoridad, como fuente de protección, dales a tus hijos responsabilidades, dales tareas, piensa en que con estas pequeñas acciones vas fincando su carácter y su futuro.

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