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Añadir sentido a nuestra vidaMiércoles, 10 de Julio de 2019 01:52 a.m.

Nunca es tarde para añadir sentido a nuestra vida; para cuidar lo que queremos, para ser generoso, para continuar con nuestra mejora personal, pero sobre todo, nunca es tarde para agradecer a quienes han influido positivamente en nuestra vida

Perdón por otra pérdida de estilo, pero me puse sentimental al recibir hace ya buen tiempo en mi oficina del Tec, a un alumno de Zacatecas que estudiaba en el Tec, aquí en Monterrey, y pude escuchar un excelente proyecto que él estuvo madurando por largo tiempo para permitir una integración estructurada y organizada de personas discapacitadas con la comunidad. En realidad, más que el proyecto me impresionó la decisión del muchacho y el cariño que se le notaba por su hermano, de quien al nacer, los médicos dijeron a sus padres que no sobreviviría. Pero con el cuidado de sus padres y hermanos no sólo sobrevivió, sino que además aprendió a manejar y jugar con las computadoras. 

“Mi hermano nos ha dado motivos para vivir plenamente y para disfrutar y aprovechar todo lo que nos ofrece la vida. Nuestro proyecto es, en gran medida, una manera de regresar a la comunidad lo mucho que hemos recibido de nuestro hermano. Nuestra vida ha tenido así un gran sentido”.

Después de este comentario, el muchacho me agradeció el tiempo que le dediqué y se fue. Hoy le digo de nuevo: “Muchas gracias por compartir conmigo tu sueño, tu entusiasmo, pero sobre todo, el cariño que le tienes a tu hermano y a tus padres”.

Con la visita del muchacho vino a mi mente aquella canción que dice: “Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dio dos luceros que cuando los abro perfecto distingo lo negro del blanco y en el alto cielo su fondo estrellado . . . Me ha dado el oído en todo su ancho, graba noche y día, grillos y canarios . . . y la voz tan tierna de mi bien amada”; pero sin olvidar lo que me dijo mi visitante: “Nuestra vida ha tenido así un gran sentido”. Todavía recuerdo vivamente uno de sus comentarios: “Curiosamente, he visto que muy poca gente tiene o ha tenido una vida que tenga un gran sentido”.

Después de esta visita quedó claro para mí que tenemos que añadir sentido a nuestra vida y, sobre todo, agradecer todo lo que hemos recibido.

Pero, ¿de qué manera le podemos añadir sentido a la vida? Podemos seguir varios caminos: 1. El camino del equilibrio, que implica dedicarle tiempo a lo que para usted es importante. Esto me recuerda un mensaje que recibí por Internet: “El arte de vivir es mantener en el aire una serie de pelotas que representan, cada una de ellas, algo que para usted es importante. El trabajo es una de ellas, la familia es otra, su formación profesional y personal es otra”; pero cuidado, dice el mensaje, pues son de diferente material. “La del trabajo es una pelota de hule que aunque se nos escape siempre rebota y regresa a nuestras manos; las demás son de vidrio y si uno no las cuida y no evita que se le caigan, se podrán romper o lastimar”. Esto implica equilibrar nuestro tiempo entre todo lo que es importante para cada uno de nosotros.

2. El camino de la generosidad con los que menos tienen. El camino de la Madre Teresa y el de tanta gente, que a través de cientos de asociaciones civiles actúa en beneficio de la comunidad. Y recuerde que la generosidad paga. La Biblia, en su Salmo 41, establece: “Dichoso el que se preocupa del pobre, el Eterno lo librará del día malo, le guardará y preservará su vida, lo sostendrá en el lecho del dolor y lo sostendrá en su enfermedad”.

3. El camino de la perfección personal, para que así cada día se vea más capaz, honesto, responsable, veraz, trabajador, sano físicamente, estable emocionalmente y fuerte espiritualmente. Recuerde que hay siete cosas que aborrece Dios: “los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que elabora pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr tras el mal, el testigo falso que habla mentiras y el que enciende rencillas entre hermanos”.

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