icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
Amor en tiempos de Covid Por: Armando Arias Hernández AmbulandoMiércoles, 22 de Julio de 2020 01:08 a.m.

Empezando la década de los años 90, Mecano, un grupo de música tecno-pop que tuvo una historia de 11 años y que en 1992 culminó con su disolución, lanzaba una canción que tuvo gran resonancia en la época, como mucho de lo que presentó en su discografía.

El fallo positivo relata un pasaje en la historia de alguien que se enfrentaba, como la humanidad entera, al entonces nuevo conocido virus VIH. He recordado un trozo de la letra de esa canción porque creo que hoy vuelve a tomar relevancia por otro virus en esta pandemia, con circunstancias distintas pero semejantes.

"El fallo positivo anunció que el virus que navega en el amor, avanza soltando velas, aplastando las defensas por tus venas...". Desde luego aquella letra relataba lo que irónicamente sucedía como principal fuente de contagio del VIH, que entre otras causas, era la intimidad sexual, y que en alguna forma puede ser una manifestación de afecto y amor hacia otra persona.

La historia ya la conocemos y la humanidad ha podido hacer frente a tal enfermedad y ha aprendido a coexistir y tal vez a controlar sus efectos y disminuir su propagación, que tiene otras causas además de la que mencionamos. Pero lo que llamó mi atención es lo que en voz de Ana Torroja se decía, "el virus que navega en el amor". El concepto de amor tan llevado y traído durante la existencia del ser humano, es uno que se puede observar desde tantos ángulos como sea posible. Yo le reduciré a una definición que le otorga valor a quien manifiesta con sus actos ese amor. El amor es un acto de la voluntad, una decisión que procura el bien irrestricto y desinteresado del otro, a pesar del sufrimiento del que ama y de su propia vida. Lo contrario a esto es el amor a sí mismo como acto de predilección por encima de los demás, definición simplista pero clara del egoísmo.

El virus que hoy nos enfrenta con su multifacética presencia y su capacidad de contagio abrumadora, se vale de la carencia de amor y la presencia devastadora del egoísmo en casa rincón de nuestras comunidades. Hemos puesto el bien propio, o lo que aparenta serlo, por encima del de los demás. No hay espacio para renunciar a lo que queremos, a lo que necesitamos, a lo que nos cause placer o satisfaga nuestras necesidades aunque ponga en peligro a los demás.

En esa sintonía, no es extraño que se minimicen los riesgos como una forma de racionalización patética, que desestima la realidad y justifica la pobre capacidad de resiliencia y la inmadurez de quien es incapaz de amar. El amor es mucho más que un sentimiento. Es un acto de la voluntad que puede renunciar al propio bien y obrar en favor de los demás. Este virus navega en el desamor y sólo puede ser enfrentado en comunidad, con amor y voluntad. Para eso no hay que esperar una vacuna, pero hay que apelar a la humanidad que por naturaleza es buena y tiende a lo bueno. Para actuar con amor no hay que buscar líderes políticos ni remedios milagrosos que curen a quien ha enfermado. Para enfrentar la pandemia es necesario actuar desde la perspectiva de quien ama.

Evitemos la propagación estúpida y rampante de este virus asumiendo nuestra responsabilidad optando por el bien de los demás y actuando en consecuencia.
OpenA