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Clima
AletargadoDomingo, 7 de Enero de 2018 04:00 a.m.

No viene al caso dar detalles, pero este 2018 no esperó mucho para traerme circunstancias que me han tenido aletargado en estos días. Así que, sobreponiéndome a este estado, aprovecharé para hablar del origen mitológico de “letargo”, “letal” y “aletargado”.

En la antigua creencia griega, cuando las personas morían, sus almas se trasladaban al Hades, algo así como el mundo de los muertos. Pero llegar ahí no era en automático. Tenían que ir a las orillas del río Éstige y para cruzarlo tenían que hacerlo en la barca de Caronte, un lúgubre lanchero que no trabajaba gratis, había que pagarle. Por eso la costumbre de colocar en los ojos de los cadáveres unas monedas que sirvieran al difunto para pagar su pasaje. Es de anotar que, por el nombre de este río, en el diccionario aún encontramos la palabra “estigio” como sinónimo de infernal.

Una vez que Caronte hacía su chamba, el muertito desembarcaba en la ribera opuesta del Éstige y ahí estaba la entrada al Hades, pero la puerta estaba custodiada por Cerbero o Cancerbero, ‘demonio del pozo’, un perrito con tres cabezas y cola de serpiente; de ahí ha quedado que, en el futbol, a los guardametas también los llamen “cancerberos”, por ser los guardianes de la portería. Para no caer en las fauces de este nada amigable can, había que sobornarlo con unos pedazos de pan, así que estos no podían faltar en el itacate del difunto.

Si todo salía bien, el alma itinerante por fin entraba al Hades y lo primero que encontraba era una fuente llamada ‘Lete’, que en griego significa ‘olvido’, nombre muy apropiado, ya que cuando bebía de ella olvidaba todo lo relacionado con su vida pasada y seguía rumbo a su destino ya como un espíritu en estado puro.

En griego se acuñó la palabra “lethargos”, que podría descomponerse en let ‘olvido’, a ‘sin’ y ergos ‘movimiento, acción’. O sea que literalmente esta palabra significaría “paralizado por el olvido”, aunque el significado que le daban era “el que está inactivo porque su espíritu está en el olvido”. Como las almas que habían bebido de la fuente Lete.

Los mismos griegos no tardaron en relacionar el letargo con el sueño; después de todo, cuando dormimos de algún modo entramos a un estado de olvido. Por eso, en el Siglo V a.C. Hipócrates usó la palabra “lethargia” para referirse a la somnolencia o pérdida de conciencia que produce la fiebre alta, que por eso en la literatura médica pasó a llamarse “fiebre letárgica”.

Allá por el Siglo I a.C. la voz griega “lethargos” pasó al latín como letargus, pero ya como sustantivo con el significado de somnolencia. Curioso que en su viaje esta palabra haya olvidado su significado primitivo ‘olvido’.

En castellano recibimos a la palabra “letargo” directo del latín, por eso le damos también el significado de ‘somnolencia, inactividad’. Y acompañando a esta palabra, recibimos también a “aletargado”, que se aplica a quien padece letargo; también “letárgico”, ‘lo que produce o padece letargo’, y además una palabra que conserva la relación original con la muerte, me refiero a la palabra “letal”.

Bueno, ahí queda la historia de “letargo”, “aletargado”, “letárgico” y “letal”… palabras que emanaron de Lete, aquella fuente mitológica que estaba en la entrada del Hades y que producía Alzheimer instantáneo a las almas que bebían de ella. Espero que les haya gustado, y si no, disculpen, este año nuevo aún me tiene aletargado.

cayoelveinte@hotmail.com

Twitter: @harktos


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