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Ahí viene el tren... o ¿nos lleva el tren? Por: Moisés Lopéz Cantú SystemáticaMiércoles, 7 de Octubre de 2020 01:25 a.m.

La "grandeza de Nuevo León" es una idea que vive en el imaginario de regiomontanos, refleja con certeza algunas facetas o momentos de nuestra historia, pero también sublima tragedias y errores y apuntala algunos mitos. Tiene su lado gris o francamente negro: cuando se usa como eslogan publicitario o de campaña y cuando se utiliza para soterrar lo negativo, desvalorizar lo natural o minimizar lo que no queremos ver.

Nos gusta la idea de la ida de lo grande como sinónimo de eficiencia, modernidad y capacidad. Por eso tenemos la "plaza más grande del mundo", el mayor número de pasos a desnivel, el estadio "mas grande y moderno", el puente atirantado urbano "más grande de México" y por eso, es probable (no sé si mucho o poco) que avance la idea del más grande y costos proyecto de transporte público jamás planteado en Nuevo León.

Se lanza este proyecto, paradójica y absurdamente, cuando la participación del transporte público está en su punto más bajo de la historia (20%) y 48 puntos porcentuales del máximo alcanzado en los 80 del siglo pasado; cuando la oferta de servicios de transporte público es apenas del 60% de la de 2015.

Proponer proyectos de movilidad, caros con poca eficiencia y rentabilidad social, es ya una historia larga y costosa en nuestra ciudad: viaductos, segundos pisos, monorrieles, trenes, una extensísima red metro en una ciudad chaparra y dispersa... todo en aras de la "grandeza de Nuevo León".

¿En que está realmente el proyecto? El proyecto se registró en la Unidad de Inversiones (SHCP) con el número 2009D000008 y los documentos que lo amparan están en  HYPERLINK "https://bit.ly/3jBSVmJ"https://bit.ly/3jBSVmJ. Ahí se lee que sería "el primero en su tipo en América", con 62 km, un costo de $22,000 millones de pesos y una demanda de 164,000 pasajeros por día. La última semana de agosto se asignó el contrato que tendría como producto la estructuración técnica, legal y financiera de este proyecto, debe terminar en diciembre, precisar los números y plantear el modelo de negocios adecuado para proceder a su implantación.

Hay algunos referentes. La Línea 3 se aprobó con una inversión de $5,700 mdp (7.5 km) y una demanda de 309,000 pasajeros por día (116,000 sólo Metro). Ecovía tiene una longitud de 24 km. y se estimaba manejaría una demanda de 184,000 pasajeros por día con una inversión de $1,637 millones de pesos. El tren suburbano a Santa Lucia tendrá 25 km (adicionales al que va de Buenavista a Cuautitlán) costaría $12,565 millones y movería 70,00 pasajeros por día.

Hay estudios que ubican la demanda total del corredor en el orden de los 160-180,000 pasajeros día, con origen y destinos diverso. Existen evaluaciones que dicen que es posible desarrollar un proyecto no tan largo, con servicios flexibles (entran y salen del corredor), que podrían servir hasta 120,00 pasajeros con una inversión de $3,200 mdp.

Pero bueno, cualquier proyecto que se materialice tendrá que superar algunas barreras que van en contra de la rentabilidad social: hay una gran cantidad de baldíos y predios industriales, baja conectividad con las zonas habitacionales, el valor de la tarifa (alto necesariamente) y la competencia y conveniencia de otros modos

Finalmente, es seguro que si el proyecto avanza y se alinean las estrellas (gobierno federal invierte a fondo perdido o aparecen privados que quieran invertir sin que importe la rentabilidad social) fluirá una gran cantidad de recursos ...por la grandeza de Nuevo León.  

El tren suburbano no nos sacará de la profunda crisis del transporte público. Aún con el tren no volveremos a tener las unidades de transporte público que teníamos en 2015, tampoco nos acercaremos a las metas del Plan Estratégico y el número de pasajeros que se sirvan de este servicio no será relevante para revertir la caída en la partición modal.

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