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A lo que siguePor: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 11 de Junio de 2021 02:00 a.m.

El 6 de junio quedó atrás, al cierre de esta columna aún se litigan algunos espacios electorales donde la contienda fue muy cerrada. 

Donde la votación es apretada se abren algunos paquetes electorales impugnados; es decir, el candidato perdedor marca cuáles secciones y/o casillas deben abrirse porque en su momento las impugnó su representante o porque hay irregularidades en la forma en que se entregaron los paquetes.

En los casos donde la diferencia entre primero y segundo lugar es igual o menor a un punto porcentual de distancia, se recurre al voto por voto y casilla por casilla, grito de guerra implementado por López Obrador en 2006.

Salvo estos municipios o distritos electorales, el resto de los candidatos y partidos políticos deben ir a lo que sigue.

¿Qué es lo que sigue? Para los partidos políticos, el análisis, la revisión de resultados, evaluación de estrategias, perfiles de candidatos, comportamiento territorial y otros aspectos que le permitan recomponer y trabajar en 2024.

Todos los partidos ganaron, se fortalecieron y a la vez todos perdieron. En Nuevo León concretamente, el único perdedor notorio es Morena. De 12 diputaciones federales de mayoría relativa en contienda, gana una desde el PT y otra en el Verde, Morena como tal, ninguna, luego que se alzó con 5 en 2018.

Los partidos sobrevivientes (PAN, PRI, PRD, PT, Verde, MC y Morena) deben reinventarse si desean dar la pelea en 2004. El primer paso es la renovación, oxigenación de su dirigencia estatal, por el bien del dirigente y de la institución. Quien llegue ha de comenzar con el fortalecimiento de su partido, la renovación de comités municipales, el trabajo de integración con la militancia y la planeación de agenda de sus fracciones legislativas, así como el apoyo a sus alcaldes.

Definir una agenda de medios y el papel institucional frente a los gobiernos federal, estatal, municipales y los poderes legislativos.

Claro, siempre hay la opción de hacer lo mismo de siempre, patear el bote, acusarse al interior de deslealtades, resquebrajar más al instituto y que el grupo sobreviviente imponga a una dirigencia colgada de cables a una cruz de tabla. Alguien que quiera la nómina partidista de aquí a que le corran.

Las y los cientos de candidatos también deben pasar a lo que sigue. Los que no figuraron, a colocar su mejor foto de campaña en un bonito marco y colgarla en la sala de la casa para presumir en el futuro, a los nietos, que fueron candidatos y por qué no, construir una breve leyenda respecto a que estuvieron a punto de ganar.

Aquellos con capital político, a establecer un proyecto desde el cual mantenerse vigentes, algunos, colgándose en una dependencia de los gobiernos de su partido donde sí hubo triunfo, otros conformando grupos sociales y políticos, todos, a ver cómo apoyan a sus equipos porque luego son éstos quienes se quedan con una mano atrás y otra adelante.

Quienes llegan en unos meses a los cargos de elección popular, deben organizar sus equipos, los de cargos en el Poder Ejecutivo, planear y diseñar programas de impacto en la opinión pública. Que los primeros 100 días de gobierno se noten y marquen diferencia.

Sigue la transición, ahí se conocerá la realidad de cómo están las finanzas, el equipamiento y los recursos para operar.

Las contiendas terminaron, dejemos para los grillos de café –quienes repiten a tres o cuatro periodistas y hacen suyas las verdades de éstos–, el "análisis sesudo" de las contiendas.

Viene lo más difícil para políticos y partidos: reinventarse, aplicar reingeniería y cumplir promesas.

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