icon_facebookicon_twittericon_linkedinicon_instagram
icon_busqueda
Logotipo El Horizonte
Monterrey, NL
Clima
A Dios rogando, con la cabeza pensando y con el mazo dandoDomingo, 28 de Diciembre de 2014 01:14 a.m.
Hay deseos y hay anhelos. Parecen lo mismo, pero no lo son. Se gestaron en diferente cuna. Los deseos nacieron de la esperanza, los anhelos del afán. Estahistoria, que es lección, nos la cuenta la etimología.

La angustia que provoca la incertidumbre de la vida nos hace pedir la protección de los dioses y a ellos encomendamos nuestro porvenir. En otro tiempo, estos seres superiores fueron las estrellas –sideris, en latín–, de ahí las voces desiderare “desear” y desiderium “deseo”, una huella viva de cuando las cosas se pedían y se esperaban de las estrellas: desideris.

De esta naturaleza son las esperanzas, de las que Aristóteles dijo que son los sueños de los hombres despiertos. La palabra se formó de la antigua raíz spei, extendido, como espalda, espada y espátula, objetos extendidos. En la esperanza y en la espera dejamos que se extienda el tiempo con la ilusión de que en algún momento llegará lo que esperamos. En el deseo y la esperanza no hay lucha, no hay sudor: solo paciencia y fe de tener lo que se quiere.

Muy distintos son los anhelos, del latín anhelare “respirar con dificultad”, luego pasó a significar perder el aliento por el esfuerzo hecho para conseguir algo. Así son lospropósitos, de propositum, palabra compuesta de pro “hacia adelante” y positum “puesto”, literalmente “poner algo en el futuro”, lo que hoy llamamos establecer objetivos o metas y caminar hacia ellos.

Como se ve, desde siempre han existido dos modos para aspirar a lo que queremos: En uno están los deseos y las esperanzas: dejar que el destino se apiade de nosotros y nos conceda lo que añoramos.

Muy distintos son los anhelos y los propósitos: en ellos hay compromiso, estamos dispuestos a esforzarnos, a dar la pelea para conseguir lo que deseamos.

¿Se ve la diferencia? Creo que sí. Tal vez podríamos hablar de un tercer modo: mejor que los dos anteriores es la mezcla de ambos, que muy atinadamente se resume en el dicho “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Una buena idea es convertir nuestros deseos en proyectos –del latín proiectus “lanzar hacia adelante”–. La experiencia nos dice que para conseguir el éxito debemos asegurarnos de contar por lo menos con cinco elementos: Un plan, la motivación, los conocimientos necesarios, los recursos, y desde luego la acción.

Cuando vamos tras una meta podemos estar motivados, saber lo que se necesita, tener lo recursos necesarios y ponernos en acción, pero si falta el plan el resultado será la confusión, lo que de otro modo se dice “dar palos de ciego”.

Si tenemos el plan, los conocimientos, los recursos y la acción, pero no estamos realmente motivados, el resultado será lento, cansado y no disfrutaremos lo que hagamos.

Podemos tener un plan, estar muy motivados, tener los recursos y mucha acción, pero si nos faltan los conocimientos el resultado será una desesperante ansiedad, el clásico “quiero, pero no puedo”.

Qué triste es cuando ya contamos con un plan, estamos súper motivados, sabemos cómo, estamos puestos y dispuestos para la acción, pero no tenemos los recursos… el resultado es la frustración.

¡Cuántos proyectos han muerto por falta de acción!

Se tiene el plan, se tiene la motivación, se tienen los conocimientos y los recursos, pero nos quedamos paralizados y no pasamos a la acción. En esos casos todo queda en un sueño. Definitivamente lo mejor es contar con los cinco elementos.

En fin, espero que 2015 sea bueno para todos. Ojalá que puedan hacer de cada sueño un propósito, y con mucha probabilidad los harán realidad. Creo que para mejores resultados vale actualizar el viejo refrán: “A Dios rogando, con la cabeza pensando y con el mazo dando”.

¡Feliz año nuevo!

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:
Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para luego ir con el chisme.
OpenA