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Poder, dinero y políticaPor: Óscar Tamez Política e HistoriaViernes, 28 de Mayo de 2021 02:00 a.m.

En las actuales elecciones han asesinado a casi 90 políticos vinculados a los procesos electorales, no todos candidatos, pero sí vinculados a las contiendas. La cifra es escandalosa, aunque menor por mucho a 2018, cuando los muertos en campaña superaron los 150 políticos.

¿Por qué los políticos y, sobre todo, los candidatos se vuelven blanco de sicarios, delincuencia organizada y políticos enfermos de poder? La respuesta es simple, la política conlleva en sí misma, poder, poder de diversos tipos, del que brinda el dinero –sucio y no sucio–, el otorgado por el poder político en sí mismo y el de reconocimiento social inherente a los cargos públicos.

Las contiendas se juegan, o así debería ser, en un entorno democrático, donde las mejores propuestas, las personas más carismáticas, los más convincentes, con mayor arraigo y presencia social, ganan una elección. Así debería ser, pero todo se reduce a dinero e intereses en el poder.

Cuando aclaro que se reduce a dinero es muy entendible, todo cuesta; se requiere liquidez para pagar salarios, utilitarios, publicidad, promocionales, gasto corriente y, por supuestos, gastos no comprobables.

En México se monetizaron las campañas, por lo cual todo se traduce en pesos y centavos. El fin democrático queda supeditado a la capacidad financiera de un candidato y su estructura de campaña.

Hay dinero comprobable y no comprobable, dinero aplicado por sobre la mesa y el aplicado por debajo de los manteles, el que se paga con chequera y el que se liquida sin comprobante, en efectivo.

Los topes de campaña son sólo parte de la simulación del proceso. La autoridad sabe que es una utopía la fiscalización de las campañas. Los topes son sólo en el papel, para los partidos chicos porque no hay recursos y para los grandes porque se rebasa hasta en cientos de millones ese límite imaginario.

Según Amparo Casar en su investigación Dinero bajo la mesa de 2018, "por cada peso que un candidato a gobernador declara y que la autoridad observa, hay $15 pesos más que se mueven en la oscuridad". Usted lector, estime cuánto se gasta.

En 2021, en Nuevo León, para las campañas a gobernador al PAN se le autorizan $97 millones de pesos entre dinero público y privado; para el PRI, $69; $62 para Morena, y $46 millones para MC. Usted multiplique eso por 15 y saque cuentas de lo que gastarán sin declarar, dinero bajo la mesa.

Señala Casar: "El financiamiento y el gasto ilegal de las campañas políticas es el mayor problema de la democracia electoral mexicana". Agrega: "Hay tres mecanismos ilegales de fondeo en campañas: desvío de recursos públicos, contribuciones ilegales de particulares y financiamiento del crimen organizado".

Cual fuera la fuente ilegal de recursos, quienes invierten pretenden ver retribuidos con creces esos ingresos; ni los inversionistas de dinero honrado invertido ilegalmente en campañas, ni los inversionistas de la delincuencia meten su dinero para perder, todos buscan ganar.

Algunos recuperan con obras a modo, otros con favores, permisos, unos más con negocios de empresa y gobierno. Los de la delincuencia obviamente buscan tener poder en materia de seguridad, información privilegiada, protección del gobierno a sus actividades ilícitas y mucho más.

Los candidatos siempre están urgidos de dinero para allegarse al poder, los financiadores de sus campañas también pretenden poder, sea legal, metalegal o ilegal.

En política todo se sintetiza a dinero y poder, elementos indivisibles que fraguan su futuro en las campañas.

El resultado es siempre el mismo: gobiernos corruptos, amafiados y obligados con sus inversionistas.

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