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Óscar WongPor: Zaira Eliette Espinosa Libros que suenanMiércoles, 27 de Enero de 2021 00:28 a.m.

“Así transcurre el mediodía, con el orden de siempre a punto de quebrarse”, Óscar Wong. 

Justo el orden del mediodía del día trece de diciembre pasado, el poeta chiapaneco Óscar Wong cerró su ciclo de vida. A esa hora empezó a circular la noticia, mi día se quebró en el silencio. 

A veces los duelos tienen que ver con lecturas, con palabras escondidas entre páginas. Veía desde mi escritorio el apartado de sus libros en mi librero, dudaba en tomarlos porque me encontraría con su letra en las dedicatorias, pero su energía inevitable y el gran recuerdo que dejó me impulsaron a releerle. 

“Para Zaira Espinosa este volumen que aborda el sentido sacro y femenino de la poesía” (sobre Poética de lo sagrado). De Chiapas, nueva fiesta de pájaros escribió: “este recuento lírico de una tierra convulsionada de ignominia”. 

En Cantares del escriba me hablaba de “cánticos gozosos”; de Espuma negra se refirió como “cantar obscuro petrificado por la musa chiapaneca” y de Espejo a la deriva me advierte el tema de la viudez y otras cuestiones más esperanzadoras. 

45 años de trayectoria literaria hacen que Wong no pase desapercibido en las letras mexicanas. En 1981, el jurado del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes le otorgó una mención honorifica y en 1988 obtuvo el Premio de Poesía Ramón López Velarde. 

Wong vino a Monterrey en varias ocasiones. Dirigió talleres que complementaron a la formación de muchos en la escritura de poesía. 

Además de ser un poeta reconocido, también destacó en la narrativa, el ensayo y el periodismo. Recibió múltiples distinciones por su mérito literario. Fue un gran promotor de la cultura china en México. Él hablaba siempre de su ‘Wongasterio’ y sabrán ahora de dónde surgió mi ‘Zairatorio’. 

Quizás lo que les digo no sea nada nuevo de lo que puedan encontrar de referencia en la Internet. Pero a mí no me alcanzan las referencias y no sé de qué otra forma en tan poco espacio, rendir mi admiración, mi respeto y mi recuerdo a uno de mis más queridos maestros que la tragedia de un paro cardiorrespiratorio decidió alcanzar justo el día de mi cumpleaños. Ese poeta, Wong que en su poesía habla sobre la fiel incertidumbre y de los balbuceos del vacío. 

Hay mucho que seguir diciendo sobre su obra, legado valioso en la literatura nacional, pero mientras tanto, este apunte breve de su persona, del amigo. El poeta de ojos rasgados que veía en la poesía ese “fulgor que enloquece a la retina”. Quema el silencio.

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