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Clima
Los edificios "Hold outs"Por: Alejandra Sánchez Gálvez Alejandra Sánchez GálvezViernes, 8 de Octubre de 2021 02:00 a.m.

Aunque en el mundo actual cueste creer que no todo tenga un precio, hay propietarios que se niegan a vender cuando una empresa constructora intenta demoler su propiedad para construir un edificio mayor, ya sea un bloque de viviendas u oficinas.

¿Idealismo? ¿Avaricia? ¿Convicciones? Son varios los motivos que llevan a los propietarios a negarse a vender. Cuando esto ocurre, los nuevos edificios conviven con las resistentes huellas del pasado y convierten a las ciudades en lecciones de historia y a veces, también en lecciones de ética.

En China, esas construcciones de resistencia se le conocen como "casas clavo". En Estados Unidos e Inglaterra se les llaman hold outs. Tanto así que en Nueva York hay muchos ejemplos famosos, que hasta el día de hoy son atracciones turísticas.

El 249 de West End Avenue de Manhattan es un caso de idealismo. La familia Cook lo compró de la familia Powell a principios del siglo XX. Ferdinand Huntting Cook era el director del New York College of Dentistry [Escuela de Odontología] y su mujer una licenciada en Columbia que fue nombrada Defensora del Departamento de Parques y Jardines por sus conocimientos de botánica.

Tenían cinco hijos y en enero de 1913 el señor Cook salió de casa para hacer unas compras y nunca regresó. En un famoso blog de Manhattan llamado "Daytonian", cuentan que le cayó una rama de un árbol y un mes después murió. Poco después, las casas vecinas se fueron vendiendo. Y la señora Cook organizaba bodas para poder pagar los estudios de sus hijos. Para 1924 los había enviado a todos a la universidad. También había organizado sus bodas en casa. Murió en 1932. Su casa ya era un anacronismo, un reducto entre dos grandes torres de apartamentos. Durante una década, la casa se convirtió en la galería de arte Uptown y llegó a exponer al famoso pintor Mark Rothko. Hoy la casa está dividida entre torres de apartamentos. Pero se mantiene firme, resistente, casi como un recuerdo de la señora Cook.

La historia de la señora Cook todavía se repite por medio mundo. La dibujante Julia Wertz dibujó unos cuantos en su maravilloso libro sobre: La Manhattan desconocida: Barrios, bloques y basura.

Lo mismo sucedió con una casa autoconstruida en Nanning, al sur de China. Corría el año 2015 cuando los dueños se negaron a aceptar la indemnización por demolición que ofrecía la empresa constructora. La vivienda quedó clavada en medio del nuevo barrio residencial. Pero fue por poco tiempo. La mayoría de propietarios no resiste la presión inmobiliaria y terminan por ceder y vender. Obviamente no todo es Estados Unidos, donde por las leyes, por defensas comunitarias o presiones mediáticas, algunas viejas construcciones queden estáticas ante estos nuevos fenómenos.

Y es así como desaparece su casa, su inversión y una capa de historia de la ciudad.

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