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En el futbol, las palabras juegan con sus historiasDomingo, 15 de Junio de 2014 01:05 a.m.
Dicen que el interés tiene pies, y sí, pero también tiene boca porque, si de algo nos gusta hablar, es de aquello que nos apasiona. Del futbol, que es pasión de muchos, se habla y se escribe a diario desde hace ya muchos años, esto ha dejado que voces viejas hoy vistan significados nuevos que son propios de este deporte. Esto da pie para dejar que las palabras jueguen en el futbol con sus historias:

Futbol: En origen, foot-ball era la pelota con la que se jugaba, fue mucho después que pasó a nombrar a este deporte. Se formó del inglés foot "pie"y ball "pelota", que proceden de antiguas raíces indoeuropeas: de pod que significaba "pie", en griego surgió pous, en latín pedes y en inglés foot, todas conservando el significado de "pie"; y beu que significaba "hinchar", de donde derivaron en inglés ball y en castellano bola y balón.

Cancerbero: Con este nombre algunos comentaristas se refieren a los porteros, cuya tarea es justo cuidar la puerta o portería. El cancerbero es un monstruo mitológico cuyo nombre se forma de can "perro" y cerbero "demonio del pozo".

Cuenta la leyenda que este perrito, dueño de tres cabezas con grandes fauces y temible dentadura, tenía el trabajo de cuidar las puertas del infierno. La metáfora es buena, porque mientras los porteros cuidan su puerta para que no se metan los goles, el cancerbero cuidaba la suya para que no se le escaparan los inquilinos.

Arquero: En los antiguos reinos, el arquero era el encargado de cuidar el arca real, es decir, los tesoros del rey. Por analogía, en el futbol el arquero es el portero que "con su vida" cuida esa valiosa arca que es la portería. Por desconocer esta historia, algunos cronistas deportivos llegaron a la sesuda conclusión de que si el portero cuida la portería, el arquero debía cuidar el arco. Por eso, a pesar de su geometría rectangular, la portería también pasó a llamarse arco.

Ariete: Otro nombre para el centro delantero cuya misión es abrirle la puerta a los goles. En su origen, los arietes fueron armas usadas para romper puertas o paredes fortificadas. En su forma más simple, tan sólo era un tronco grande y pesado con el que varias personas golpeaban las puertas de los castillos. Debido a que era costumbre labrar una cabeza de carnero en la punta, se le llamó ariete por aries, un carnero mitológico que luego pasó a ser constelación.
Gambetear: De camp, una antigua raíz que encierra el concepto de curvatura, en latín se dijo camba a las piernas, como decir las corvas.

De ahí, en italiano mudó la palabra a gamba y por eso una gambeta en el léxico de la danza es un movimiento que se hace con las piernas jugándolas y cruzándolas en el aire. Luego pasó al futbol para referirse a ese movimiento de piernas con el que un jugador pretende burlar al contrario.

Chanfle: En carpintería y arquitectura, hacer un chaflán es “matar el filo” a una esquina de un mueble o alguna moldura, y esto se hace dándole una curvatura por medio de una herramienta. De chaflán nació el vulgarismo “chanfle” que después fue tomado por el futbol para referirse al efecto con que se patea el balón para que siga una trayectoria curva.

Ya ven, también las palabras juegan en el futbol, pero no lo hacen con una pelota, lo hacen con sus sorprendentes historias. (No te pierdas el segundo tiempo de este juego el próximo domingo).

cayoelveinte@hotmail.com
Twitter: @harktos

ARTURO ORTEGA MORÁN:
   Investigador en asuntos del lenguaje. Escritor, columnista y conductor   de radio. Tiene obsesión por arrancarle secretos a las palabras para   luego ir con el chisme.
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