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No deberías hacerle el feo a la semillas de sandía, te estás perdiendo estos nutrientes

Junio 20, 2021 / Noé González / MONTERREY Este fruto con 90% de agua nos hidrata al consumirla, pero también podemos degustar sus semillas, que ofrecen un potencial nutritivo muy desaprovech
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Mucho se ha escrito sobre las cualidades de la sandía, ese fruto grande, carnoso y jugoso, compuesto en su mayor parte de agua, con un bajo aporte energético y rico en vitamina A, en calcio, magnesio y potasio. Pero la mayoría de quienes lo consumimos, arrojamos a la basura por desconocimiento, uno de sus componentes más nutritivos: las semillas. 

“Las semillas de la sandía, habitualmente apartadas por el consumidor, han cobrado importancia al conocerse sus características nutricionales saludables”, señala Sonia Peinado, dietista-nutricionista experta en condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en crecimiento y desarrollo.

Una persona podría consumir hasta un puñado al día de estas semillas, aunque fueran molidas, para favorecer su absorción; en crudo, después de ponerlas en remojo como se hace con la chía o el lino; o bien, tostadas unos minutos en el horno a 160-170º centígrados y adicionándoles especias, sal y/o aceite, de acuerdo a Peinado.

Contienen una moderada cantidad de minerales, también pueden tomarse en forma de aceites y harinas, usarse para elaborar panes o snacks, y añadirse a yogures o smoothies, informa la especialista. Destaca que las evidencias existentes sugieren que las semillas de sandía tienen una buena digestibilidad con baja cantidad de antinutrientes o sustancias que limitan la absorción de nutrientes, y una moderada cantidad de minerales. 

Peinado detalla que “estas semillas destacan por su alto contenido en magnesio, ácido fólico (vitamina B9), hierro y potasio”, fundamentales para mantener el buen funcionamiento del organismo y prevenir algunas enfermedades. 

“En su perfil proteico destacan aminoácidos como los ácidos glutámico y aspártico, la arginina y la leucina, cuyo contenido parece más estable cuando se les consume en forma de harina”, finalizó.

Algunas opciones para añadirlas a la dieta

*“El consumo de semillas sin tratar podría causar molestias gastrointestinales y, por ello, hay que ser prudente al consumirlas, sin sobrepasar un puñadito al día y habiéndolas molido antes para favorecer su absorción”, señala Peinado.

*En caso de prepararlas en casa, se podrían consumir en crudo con un proceso de remojo previo, similar al que se somete a otras semillas como la chía. Al ser una semilla pequeña, su tiempo de tostado no debería ser más que unos 7-8 minutos, evitando así tostarla demasiado y el típico olor a quemado.

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